Ferrari exaspera a Alonso

«Yo ya no puedo hacer más», dijo el piloto, que saldrá cuarto en Valencia

Vettel observa con detenimiento el Ferrari de Alonso
Vettel observa con detenimiento el Ferrari de Alonso

Valencia- La situación que atraviesa Alonso en la actualidad puede ser una de las más duras que jamás haya vivido en sus 10 años de Fórmula-1. Milita en un equipo grande, con muchos recursos, donde las excusas de poco sirven, y, hoy por hoy, representa la tercera opción en una temporada en la que Red Bull domina a placer, por más que la FIA intente desmantelar su arsenal tecnológico con medidas que afecten a su rendimiento.

Ayer, en Valencia, el coche volvió a mostrar signos de debilidad frente a un «intratable» Vettel con el Red Bull, aunque lo cierto es que la distancia con ellos empieza a ser menor. Pero todavía muy insuficiente. Alonso arrancará hoy desde el cuarto lugar y desde el lado sucio de la pista, lo que complica más las cosas. Y es que no hay más. Durante la conferencia de prensa que el español ofrece en el «motorhome» de Ferrari al término de la clasificación se le notó enfadado. Y, además, encauzó sus declaraciones con ataques sutiles, pero directos, a Ferrari, y justificó de forma innecesaria su trabajo comparando sus resultados con los obtenidos por Massa, que está muy por debajo de su compañero y no es una referencia para el bicampeón. El español no necesita estos alegatos porque todos en Ferrari saben que está muy por encima del rendimiento del F150. Alonso no esperaba que Ferrari le diera un coche tan malo y ayer «explotó». «Yo más no puedo hacer. Si llega a salirles todo bien a los demás, habría salido el quinto». Incluso, fruto de la desesperación, ayer cometió un error de conducción en su último intento de vuelta rápida.

«Si no hubiéramos tenido esos problemas en el túnel de viento estaríamos al nivel de Red Bull. Desafortunadamente, nos dimos cuenta demasiado tarde. Ahora estamos básicamente dos o tres meses detrás de todo el mundo», comentó Fernando, un argumento pobre para un ganador nato como Ferrari, que incluso en pretemporada llegó a usar dos túneles de viento, el de Maranello y el que tenía Toyota en Colonia, Alemania, para asegurarse un buen coche.

Alonso afirmó que el Red Bull era el coche más duro al que se había enfrentado y aludió a otros tiempos en los que Ferrari dominaba: «Ferrari seguramente tenía en 2004 un coche muy bueno, ganaba todas las carreras y el Mundial a medio campeonato…, pero era Ferrari, tenía un buen equipo y sabía cómo gestionar». Todo un ataque a la escudería. Y es que comparar a los responsables de aquella época, Todt, Brawn y Byrne, con lo que hay ahora, Domenicalli, Fry y Stella, es realmente desalentador.

En 1991 le pasó lo mismo a Alain Prost, cuatro veces campeón del mundo, que, desesperado y harto del bajón competitivo de Ferrari, finalmente optó por huir de la F-1 y regresar en el 93, pero ya con Williams, para ganar su último título.


¿Qué buscaba Vettel?
Ayer, al término de la sesión de clasificación, Sebastian Vettel, que logró la «pole», protagonizó un momento curioso ya que después de saludar a sus compañeros se dirigió al monoplaza de Fernando Alonso y permaneció durante varios segundos observando el habitáculo. Parecía increíble que el piloto que conduce un coche tan avasallador como el RB7 quisiera fijarse en algo del Ferrari de 2011, que sólo destaca por su lentitud. Vettel confesó en la conferencia de prensa que buscaba si el volante del Ferrari tenía algo bueno que ofrecer y aplicar en su coche, aunque insistió en que «no había demasiados secretos» en este sentido.