El buen amante por Marina CASTAÑO

El buen amante, por Marina CASTAÑO
El buen amante, por Marina CASTAÑO

El buen amante no nace, se hace, así lo afirman los especialistas. Puede haber personas más dotadas físicamente, lo cual les confiere una capacidad sexual más intensa que quienes tienen sus niveles de testosterona más bajos, pero el arte de amar está por encima de la cantidad de hormonas de cada cual. Hay amantes que se preocupan tanto del placer de su pareja como del suyo propio, y hay amantes (masculinos y femeninos, que aquí estamos hablando del uno y del otro sexo) que sólo se preocupan de sus respectivos órganos sexuales, olvidándose de la persona con la que están teniendo una conexión física y también espiritual. Se comunica con su pareja en esos momentos tan especiales y conoce muy bien sus fantasías, y es que la complicidad entre dos personas es el elemento fundamental para que todo funcione y marche con fluidez. El buen amante derrocha cariño y cuidado hacia su compañero, conoce muy bien su anatomía y descubre sobre la marcha una serie de caricias con que complacer a su partenaire. Entiende que en la pareja se da y se recibe en la misma medida. El buen amante lo sigue siendo después, tanto como en el antes. Hace sentir al otro que es lo mejor del mundo con palabras y con gestos. Huye de la monotonía, haciendo de cada momento algo diferente. Aviva el fuego de la pasión para que nunca se apague. El buen amante sabe hacer sentir el tacto de las estrellas a quien está regalando placer. Esas cosas son las que hacen al buen amante.