Ministerio de Sanidad

Aído culpa a jueces y medios del repunte de la violencia

Critica el «amarillismo» informativo y la escasa utilización de las pulseras antimaltrato, pero justifica el gasto en un «mapa del clítoris»

PULSE EN «DOCUMENTO» PARA DESPLEGAR EL GRÁFICO
PULSE EN «DOCUMENTO» PARA DESPLEGAR EL GRÁFICOlarazon

Madrid- La comparecencia en la comisión de Igualdad del Congreso, a petición propia, de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, para hacer balance de sus dos años al frente del departamento no sirvió para aclarar las numerosas dudas acerca de la idoneidad de la existencia del Ministerio. Tampoco para aclarar las causas del preocupante aumento de las muertes por violencia de género y el alarmante descenso del número de denuncias presentadas por las víctimas. Aído se limitó a culpar a los medios del efecto imitación que se produce en los días sucesivos a un asesinato machista y a responsabilizar a la Justicia de no usar todas las 3.000 pulseras antimaltrato puestas a su disposición.Aído aprovechó su comparecencia para exponer las iniciativas puestas en marcha en los dos últimos años, pero no valoró las causas del incremento de las muertes por violencia de género. En cambio, relativizó los datos de 2010. «Se está contabilizando el número de muertes respecto a los de 2009, cuando se redujo el número de víctimas un 30 por ciento, el mayor de la historia. Los asesinatos de este año son inferiores a los de 2006 y muy similares a los de 2008 y 2009», subrayó.Otra de las razones esgrimidas por la titular de Igualdad es la corresponsabilidad de toda la sociedad en el aumento de las muertes. Por ello, lamentó que la Justicia sólo haya puesto en funcionamiento 325 dispositivos electrónicos (pulseras antimaltrato) de los 3.000 disponibles.También señaló a los medios informativos a los que culpó del aumento de casos en los días posteriores a que se produzca un asesinato. «No tratan los casos a fondo sino como un simple suceso, con informaciones cargadas de amarillismo que producen un efecto narcotizante en los maltratadores», opinó.Tampoco dio su brazo a torcer respecto a las subvenciones concedidas por su departamento. En concreto, defendió la ayuda para la elaboración de un «mapa del clítoris», criticada por la oposición por innecesaria. «No me parece un despilfarro gastar 26.000 euros mientras haya 6.000 niñas que a diario sufren la ablación», argumentó.La ministra hizo hincapié en la necesidad de denunciar los casos de violencia de género tanto de los familiares como del entorno y avanzó que reforzará «la formación de los profesionales que trabajan con las maltratadas para mejorar la detección precoz».Asimismo, destacó que más de 13.000 mujeres cuentan con teleasistencia, más de 90.000 forman el sistema de seguimiento integrado y sólo en 2009, más de 1.400 víctimas inmigrantes que estaban en situación irregular recibieron el permiso temporal de residencia.

«Ministerio prescindible»La falta de explicaciones sobre las causas del aumento de víctimas fue muy criticada en la comisión. La portavoz del PP, Sandra Moneo, que protagonizó un fuerte enfrentamiento con Aído, afirmó que «el balance de gestión no puede ser peor. El Ministerio es prescindible. No ha logrado reducir el número de víctimas y ha aprobado una ley del aborto libre, radical e inconstitucional que servirá de método anticonceptivo para menores, que no tendrán que contar con la aprobación de sus padres. Tampoco ha solucionado el colapso de los juzgados, la escasez de medios y personal de las Fuerzas de Seguridad del Estado». Moneo aseguró que su grupo «no va a ser cómplice» de la «incapacidad» que, a su juicio, tiene Aído para gestionar.A esta afirmación, Aído respondió que no hiciera «demagogia» y le pidió «rigor» a la hora de solicitar su comparecencia usando «titulares no contrastados» tales como la prohibición de los cuentos infantiles.Por su parte, el portavoz del grupo vasco, Joseba Aguirretxea, criticó la gestión del Gobierno por la duplicidad de competencias entre Igualdad y las comunidades autónomas. La portavoz de CiU, Mercé Pigem, afirmó que si bien «se han tomado muchas medidas y muy importantes» en materia de violencia machista, «o son todavía insuficientes o no acabamos de encontrar mecanismos para dar la vuelta a la triste situación».