ANÁLISIS Smiley sin culpa

La Razón
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¿Cómo definió el presidente su papel ante la crisis?
–Se dedicó a echar balones fuera. Afirmó que no tuvo ninguna responsabilidad en la crisis, y que él ha contribuido a mejorar la situación. Ambas pretensiones son falsas, porque el Gobierno, antes y después, hizo lo que no había que hacer: aumentar el gasto público y los impuestos, por un lado, y no liberalizar la economía española, por otro.

¿Qué cabe decir de sus cuatro nuevas propuestas?
–El techo de gasto es algo que los políticos se saltan cuando les conviene, y no sólo en España: recordemos los solemnes acuerdos económicos de la UE o el BCE convertidos en papel mojado. El alivio de la morosidad de los ayuntamientos es otro brindis al sol. La protección a las personas que no atiendan el pago de sus hipotecas significa o más impuestos o hipotecas más caras. Y, por fin, las iniciativas para impulsar la actividad de los emprendedores es humo populista, como si no fuera evidente que los empresarios no necesitan más ayudas sino menos obstáculos.

¿Cuáles fueron los aspectos más notables de su intervención?
– Le echó la culpa de la crisis al sector privado, como si no hubiera sector público. Reivindicó el aumento del gasto público sin mencionar lo que cuesta a los ciudadanos. Reiteró el delirio colectivista del «modelo productivo» que conviene a España. Dijo que la superación del paro es una «tarea colectiva», cuando es producto de la intervención política. Defendió la «cohesión social» cuando ha hecho mucho para separar a los españoles. Y para colmo dijo que su Gobierno, el Gobierno de los impuestos, las multas, los controles y las prohibiciones, es el que más ha promovido ¡la libertad!