ANÁLISIS Y ahora qué

La Razón
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¿No ha estado demasiado dura la eurozona con Grecia?
–Los rescates están sustentados sobre dos patas: los fondos destinados a dotar de liquidez al país y la condicionalidad de los mismos a la realización de reformas, que son las que resuelven los problemas. Ésta es la más importante. La firmeza de la eurozona está más que justificada. Sin ella los rescates serían eternos en los países en riesgo de insolvencia.

¿Se juega España algo en esta cumbre?
–A corto plazo, por desgracia, sí. Grecia es una economía en apuros, pero pequeña y España debería señalizar a los mercados que nuestra situación es bien distinta. Pero estamos en la montaña rusa... A corto plazo nos jugamos los vaivenes de la prima de riesgo y por extensión, el coste de la financiación de las empresas, competitividad y creación de empleo.

¿Grecia va a acabar cediendo?
–Saben a lo que se enfrentan. Dirán «sí» y luego habrá que ver qué es lo que hacen. El margen de confianza dado a Papandréu permite ser algo más optimista.

¿Puede repetirse en Portugal o Irlanda una situación similar a la que vive Grecia?
–Los partidos políticos portugueses han asumido que es bueno hacer reformas y no sólo porque están obligados. El caso de Irlanda es diferente. Sus problemas vienen por un tamaño excesivo de su banca en relación con su economía. No es de malas finanzas públicas o de mal funcionamiento de su economía.

¿Es impensable un rescate de España?
–Es imposible un rescate de la economía española al estilo de la griega o la irlandesa. No hay capacidad para hacerlo. Ni siquiera se sabría cómo hacerlo. Además, la sociedad española es consciente de que las reformas pueden ser buenas si se hacen bien. Según el eurobarómetro, los ciudadanos españoles eran los terceros con más predisposición a hacerlas.