Santos Juliá: «La memoria debe ser democrática»

El historiador, catedrático en la UNED, afirma que «han mantenido con vida un conflicto sin dar una solución»
El historiador, catedrático en la UNED, afirma que «han mantenido con vida un conflicto sin dar una solución»

Santos Juliá sonríe al hablar para aligerar los asuntos graves, restarles importancia y situarlos en sus justas coordenadas: la del diálogo sosegado, alejado de las estridencias. Es uno de los historiadores más relevantes y autor de una biografía imprescindible de Manuel Azaña. Ahora publica un conjunto de textos en «Hoy no es ayer» (RBA). Unas páginas en las que aborda las aristas de nuestro pasado sin evitar las polémicas. «No podemos olvidar –recuerda– que no venimos sólo de una dictadura, sino también de una guerra civil, y que hay asesinatos injustos entre los republicanos y los rebeldes. Una democracia debe hacerse cargo de todos. No puede reparar a unos y hacer invisibles a los otros; no se puede justificar a un bando y decir que fueron desmanes de unos pocos, y que el otro, por el contrario, actuaba de manera calculada; no es una excusa que unos mataran más y otros menos; que unos defendieran ideas justas y otros ilegítimas y que por eso los dejen fuera, porque eso es un agravio a los que murieron sin culpa de nada. En la contienda se asesinó a personas sólo porque tenían un negocio, un restaurante o unas tierras sin tener en cuenta su filiación política. En la República también se mató por la anarquía, la revolución y el comunismo». Santos Juliá defiende una idea: «Crear una memoria democrática que se ocupe de todos los que lucharon por la democracia. Las memorias tienen derecho a la existencia y deben ser recordadas». Y apela a la generación de 1956 que entendió este punto: «La memoria no puede impedir lo que le ha sucedido a los demás. Ellos comprendieron que cada uno tenía que hacerse cargo de los muer-tos de los otros».

Retórica de contiendaEl uso político de la Guerra Civil arranca en los noventa, cuando la derecha se convirtió en una alternativa de gobierno. Entonces resucitó la retórica de la contienda. «Cuando se usa la historia para legitimar la política te metes en un problema. Este debate es lo que sucede cuando se hace política de la memoria de la historia». Pero se defiende con una frase: «No estamos aherrojados por nuestro pasado. Somos los responsables de lo que hacemos en el presente».¿Y la Ley de Memoria Histórica? «Han seguido la peor política. Han mantenido con vida un conflicto sin dar una solución», asegura el historiador. Santos Juliá aboga «por una reparación y reconocimiento» de las víctimas, pero afirma que existe un salto entre esa reparación y «exigir responsabilidades penales. El procedimiento penal es cuando hay culpables y los culpables están muertos. No tiene sentido reclamar que los crímenes no queden impunes, porque han quedado impunes. Los responsables están muertos y no se puede remediar. Lo que debe hacer el Gobierno es atender las demandas para que las personas que lo deseen puedan enterrar a sus familiares. Pero no lo ha hecho el PP ni el PSOE».