Corinna Nehemine una princesa con fecha de caducidad

Parece que los cuentos de princesas con final feliz no existen, y si no que se lo pregunten al príncipe Carl Alexander de Hohenzollern, que ha sumado un nuevo fracaso amoroso a su lista, y ya van tres (al menos, que se sepan). El aristócrata alemán contrajo matrimonio el pasado 22 de febrero con Corinna Nehemine, una chica africana de 21 años que ha hecho sus pinitos como modelo de ropa interior. Todo apunta a que fue amor a primera vista. Él estaba patinando junto a su amigo Frederic Faux cerca de la playa de Venice, en California, cuando se cruzó con Corinna. Tras conocerse, mantuvieron un intenso romance durante dos meses y decidieron pasar por el altar de la Little White Chapel, en Las Vegas. Fue un acontecimiento íntimo y de dudoso gusto en el que no faltaron el vestido blanco, el traje regional del príncipe, las limusinas, ni las carrozas tiradas por caballos –eso sí, de plástico–. Hasta ahí, todo bien. «Me siento como Kate y Guillermo de Inglaterra», llegó a decir Carl Alexander tras el enlace.

Su pasión por Corinna era tal que le sugirió quedarse embarazada para trasladarse al castillo de Sigmaringen que posee la familia Hohenzollern, ya que la única condición para poder vivir allí es que tenga descendencia. Pero el amor y los planes de futuro de la pareja se han desvanecido dos meses después de la boda, aunque viendo las declaraciones que han hecho el uno sobre el otro, lo que extraña es que contrajeran matrimonio y que llegaran a pensar que lo suyo era amor verdadero. El «Príncipe Gaga», tal y como le llaman en Alemania, confesó al diario «Bild» que lo que más le atraía de su nueva esposa eran «sus grandes pechos». Por su parte, ella tampoco se queda atrás en lo que a superficialidad se refiere: «Lo que más me gusta de mi marido es su nombre», aseguró al mismo medio.

El príncipe rebelde
A sus 41 años, Carl Alexander se ha hecho famoso en su país por sus «locuras» y por llevar un estilo de vida que dista bastante de lo que se puede esperar de un miembro de la realeza. Pero no se avergüenza de sus actos. «Ya sé que mi familia me volverá a regañar, pero no me importa», afirma. El «príncipe Gaga» es hijo de los príncipes Katharina de Sajonia Weimar Eisenach y de Emanuel Joseph von Hohenzollern, que ya están acostumbrados a los escándalos de Carl Alexander. En 1991 se casó con Ángela Stölzle, treinta años mayor que él, de la que se separó en 1997. Ese mismo año contrajo matrimonio con la yugoslava Azlet Temurowsky, a la que le sacaba 13 años, pero el matrimonio duró sólo dos meses. Y antes de conocer a Corinna le faltó poco para dar el «sí quiero» a Maya Sonja, aunque finalmente el enlace no llegó a celebrarse. Conociendo su historial amoroso, el «Príncipe Gaga» no tardará en reemplazar a Corinna.

Sin descendencia, no hay castillo
El «Príncipe Gaga» tendrá que seguir retrasando su mudanza al castillo de Sigmaringen ya que, aunque pertenezca a su familia, sólo se podría instalar allí si tuviera hijos. Algo que, de momento, no parece que vaya a suceder, teniendo en cuenta que sus matrimonios no son demasiado duraderos. El majestuoso castillo que se ve en la imagen seguirá siendo una de las visitas obligadas de los turistas del pueblo alemán de Sigmaringen. Se trata de una fortaleza que, a pesar de su antiguedad, posee todas las comodidades actuales. No es tan ostentoso como otros castillos del país germano y conserva en perfecto estado muchas de sus estancias, aunque lo que más llama la atención es la sala de armas, con una colección que abarca desde la Edad Media hasta la actualidad.