Y a mí qué me importa el yuan

La revaluación del yuan trae en jaque a todos. Las empresas podrían ser las beneficiadas; los consumidores, no tanto.

El Banco Central chino anunció el pasado día 19 que «flexibilizará» su moneda, el yuan, que llevaba dos años anclada a un tipo de cambio fijo con el dólar. A pesar de que nadie tiene la certeza de cómo lo hará, la noticia ha sacudido el mundo financiero desatando por unos momentos la euforia de las bolsas mundiales. La apreciación del yuan se ha convertido en uno de los motivos de fricción política entre China y los países occidentales. Pero, ¿tan importante es el valor del también llamado renminbi, literalmente la «moneda del pueblo»?Algunos analistas norteamericanos aseguran que China no juega limpio y mantiene el yuan un 40% por debajo de su valor real, algo que Pekín rechaza enérgicamente. Sea como fuere, si finalmente se consumase la «significativa apreciación» que exige Estados Unidos, las exportaciones chinas se encarecerían. Esto haría menos competitivos sus productos y, en consecuencia, las empresas exportadoras del resto del mundo saldrían beneficiadas. Washington cree que el decadente tejido industrial estadounidense y europeo tendría la oportunidad de recuperar algo del terreno perdido.Peor para los consumidoresEn España, por ejemplo, las jugueteras, las fábricas de zapatos, o las ensambladoras de automóviles sufrirían menos el acoso del «made in China». La medida también alejaría, suponen muchos, los temibles fantasmas del proteccionismo, que han sobrevolado las cancillerías de los países industrializados desde que la crisis y el desempleo obligaron a hacer más caso a la balanza comercial con el gigante asiático, que el año pasado se convirtió en la principal potencia exportadora del mundo. Para los consumidores las noticias no serían a priori tan positivas, ya que subirían los precios de muchos artículos, contribuyendo a disparar la inflación. No se trataría sólo de artículos de «todo a 100», sino de una amplia gama de productos, desde electrodomésticos a material informático, que se producen masivamente en China. Por otro lado, si revalúa el renminbi, China podría comprar más barato, incrementando su capacidad real de importación. De ello esperan beneficiarse las empresas que exportan sus productos y bienes de equipo al mercado asiático, algo que, sin embargo, para España tendría consecuencias muy discretas. Nuestro país exporta en torno a 2.000 millones de euros, una cifra que palidece frente a los más de 15.000 millones que Pekín nos vende a nosotros.Sacudirse la presiónEl mercado chino es un ingente consumidor de materias primas. Petróleo, acero, soja, minerales y un larguísimo etcétera alimentan su locomotora económica. Con un yuan más fuerte, algunos economistas prevén que China incremente la demanda y provoque un aumento generalizado de los precios. Y una subida del precio del petróleo lo notaríamos todos. En todo caso, los economistas chinos con los que habló LA RAZÓN descartaron dicho escenario. «Nuestras importaciones de materias primas dependen de la exigencia del mercado, la incidencia del precio no será tan decisiva como para afectar al resto del mundo», resume Song Hong, director de Comercio Internacional del Instituto Chino de Economía Mundial. China es, junto a Japón, el país que más reservas en divisas acumula, cerca de un 30% del total. Dichas inversiones perderían valor si el yuan se aprecia, uno de los argumentos que esgrimen quienes creen que Pekín está especulando para sacudirse las presiones, pero que no acelerará la esperada revaluación.Una apreciación lenta y muy suaveLa mayoría de los expertos creen que Pekín irá apreciandopaulatinamente el yuan, aunque discrepan acerca del ritmo que imprimirán las autoridades comunistas al cambio. La tesis más extendida, que está confirmando la cotización de los últimos días, es que el yuan oscilará en márgenes de +/- 0,5. «Creo que irá subiendo y bajando siempre en estos parámetros, pero al alza a medio plazo. En un año no habrá subido en total más del 5%», aseguró un profesor de Políticas Monetarias de una prestigiosa universidad china que pidió no ser citado. «Será una fluctuación muy suave, sin cambios bruscos», explicó. Ni siquiera, dijo el profesor, será un cambio significativo como ocurrió entre julio de 2005 y julio de 2008, periodo en el que el yuan se revaluó un 20% en tres años.