Angélica Rivera de «Gaviota» a primera dama

La actriz de telenovelas y su carisma para hacer cercano a Peña Nieto han sido la clave del éxito en las urnas del presidente electo de México

De telenovela. La vida de Angélica Rivera, la bella, elegante y carismática futura primera dama mexicana, es como la de los culebrones que solía protagonizar en su DF natal. Conocida popularmente como «la Gaviota», la actriz ha dado un vuelco radical a su devenir. Nada queda de aquella joven que copaba las portadas de las revistas tras su divorcio del productor Jose Alberto Castro, padre de sus tres hijas. Ni qué decir de su imagen: «Ha cambiado su ‘‘look'' en 180 grados desde que se convirtió en la novia de Peña Nieto. Renunció a los escotes y los tonos llamativos que la caracterizaban y dijo adiós al maquillaje cargado y a su rubia melena», declara Alberto Tavira, autor del libro «Las mujeres de Peña Nieto», de la editorial Océano, y añade: «Ahora utiliza traje de sastrería, maquillaje limpio y luce el pelo de color castaño».

Desde que conoció a Peña Nieto en 2008, cuando éste era el gobernador del Estado de México, puso fin a su carrera profesional, y se dedicó en cuerpo y alma a cumplir el gran sueño de este político recién enviudado: convertirse en presidente del país. Y tras los comicios del pasado domingo, el final de cuento se ha hecho realidad, y «la Gaviota» y los suyos esperan mudar el nido a Los Pinos, la residencia oficial del presidente.

Una boda para la historia
Su enlace, en noviembre de 2010, tras solicitar la nulidad del anterior matrimonio de la actriz a Benedicto XVI, fue el pistoletazo de salida a una campaña repleta de éxitos. Han sido tres años en común de arduo trabajo, mítines, debates, entrevistas... «Ella se convirtió en la gran producción mercadotécnica del proyecto de Nieto; han sabido aprovechar el tirón de ésta como actriz», declara Laura Manzo, editora de la publicación mexicana «Quien».

Es más, incluso antes de ser novios, Rivera ya formaba parte del proyecto de Nieto. Y es que, según explican los medios del país azteca, la pareja se conoció cuando ésta representaba la imagen del Estado de México que entonces gobernaba Peña. «Ha sido un apoyo incondicional, a diferencia de la mujer de López Obrador, su contrincante, que no ha aparecido», explica.

Los que la conocen dicen de ella que es una persona con estrella: «No sólo tiene a su favor la belleza, sino que demuestra valentía, preparación, temperamento. Triunfa en todo lo que se propone por su insumisión y su carácter de mando», explica Alberto. Unas cualidades que ha demostrado no sólo a pie de calle sino también desde casa, porque si algo hizo subir la popularidad del candidato como la espuma fueron los vídeos caseros de su esposa. Cámara en mano, antes y después de cada evento, Rivera hacía uso de sus dotes interpretativas para entrevistar a su marido, y acto y seguido, subía el vídeo a la red. «Me parece muy afortunado. Permite tener conocimiento de cómo es la familia más allá del entorno político», comenta Tavira. Todo ello, sin descuidar a su familia, y es que a sus 41 años, Rivera se ha convertido en la matrona de una familia más que numerosa, ya que a sus tres hijas hay que sumar otros tres que tenía Nieto de su anterior relación. Los medios ya se han aventurado a rebautizarla como «Mamá gaviota»: «Está plenamente dedicada a la maternidad, es muy cercana con los hijos de Peña, e incluso cómplice con sus niñas», describe el escritor.

Con este currículum, existen grandes esperanzas sobre ella, y hay quienes la ven ya como la Evita Perón mexicana. «No dudo de sus cualidades y su buen asesoramiento en portocolo. Ha comprendido a la perfección su papel: siempre dos pasos detrás de su marido, tiene que atenuarse», apunta Tavira. Una opinión compartida por la Prensa de su país: «Se ha mostrado más cautelosa, seria... Ha madurado junto a él, se ha hecho una señora».


El papel de su vida
Es la actriz con más éxito en la historia de las telenovelas, y justo cuando se encontraba en la cúspide de su carrera, anunció su retirada. Su historia es un «sprint» hacia la fama: con tan sólo 17 años ganó el concurso de belleza «El rostro del Heraldo de México». Después, actuó para Luis Miguel en el videoclip «Ahora te puedes marchar».Y tres años más tarde consiguió su primer papel en televisión, una producción en la que conoció a su primer marido, junto al que creció profesionalmente gracias a «Destilando amor».