Cómo se coge la huella a un cadáver

Los municipales aprenden a recoger evidencias y a identificar a personas

Los agentes no sólo escuchan al profesor, llevan a la práctica todo lo que se les explica. En las imágenes varias de las pruebas que llevaron a cabo los alumnos
Los agentes no sólo escuchan al profesor, llevan a la práctica todo lo que se les explica. En las imágenes varias de las pruebas que llevaron a cabo los alumnos

MADRID- «El cerebro está por todo el suelo, si quieres, puedes ponerte calzas para no mancharte». «No te preocupes, desde aquí ya te confirmó que el tipo está muerto». Esta fue una conversación real entre un policía científica y un forense. Jesús Cazorla, lo cuenta con gracia para explicarles a sus alumnos los distintos tipos de profesionales que te encuentras en esta rama policial.
«Hay forenses que te dejan hacer y se esperan a encontrarse el cadáver encima de la mesa y otros que sí quieren analizar el cuerpo in situ». «¿Qué es mejor?», le pregunta un agente. «Depende – contesta– yo prefiero ir a mi aire en el sitio, en el Anátomico es otra historia». En este curso de especialización de la Academia de Policía de la Comunidad de Madrid, lo práctico se mezcla con lo real y lo teórico con lo anecdótico. Una combinación excelente para entender y asimilar los conceptos que estos agentes aplicarán en el futuro.
Cada uno viene de un municipio distinto. Jorge, por ejemplo, de Getafe. Asegura que se aprende bastante y que merece la pena asistir a este tipo de cursos. Lo cierto es que los alumnos muestran interés y parece que la parte práctica no se les da del todo mal. Miguel, que lleva años patrullando en El Álamo, ya ha hecho más de cuatro cursos, tres de tiro incluidos. Existen de todo tipo y, además de para aprender, sirven para ascender. Una buena doble oportunidad para crecer como profesional. Por ejemplo, Cazorla insiste una y otra vez en que por el hecho de que una persona fallecida lleve una documentación encima no tiene por qué ser de su propiedad. Siempre hay que sacar huellas.
«El muerto no molesta, pero tampoco ayuda», explica. Si tiene el rigor mortis (pasados 45 minutos) y el puño cerrado es muy difícil conseguir que abra la mano para hacerse con la huella que le identifique. También puede ocurrir que el cuerpo haya estado mucho tiempo en el agua o se haya quemado y las extremidades estén en muy mal estado. Para estas situaciones extremas, aunque no lo parezca, también hay solución.
Jesús intercala las explicaciones con algún guiño o chiste que consigue que las alumnos no se distraigan con nada. Estos cursos de científica duran veinte horas divididas en cinco días. De lunes a viernes. El último día, los policías se examinan de todo lo aprendido. Aunque para Cazorla no se trata sólo de aprobar un examen. «Para este trabajo no todo el mundo vale. Un alumno puede creer que tiene muchas ganas de hacer una cosa y luego se da cuenta de las horas sin pagar que uno se pasa esperando al juez de guardia.


Los José García extranjeros
José García hay muchos. Lo mismo ocurre con nombres y apellidos de gente extranjera. El José García senegalés, chino o marroquí no se advierte a primera vista. Por ello, la Policía puede verse deteniendo a un tipo que asegura que no está en busca y captura. Tras comprobar con las embajadas su documentación, se procede a cogerle las huellas para cotejarlas con las del detenido. No concuerdan. Comparten sólo el nombre.