Cameron se enfrenta hoy a su primera gran huelga

La protesta, consecuencia de la reforma de las pensiones

La Policía se lleva a uno de los activistas que ayudó a montar tiendas de campaña en plena Trafalgar Square, ayer por la noche en Londres
La Policía se lleva a uno de los activistas que ayudó a montar tiendas de campaña en plena Trafalgar Square, ayer por la noche en Londres

LONDRES- David Cameron se enfrenta hoy a su primera gran huelga como «premier». Las amenazas se han cumplido y los sindicatos sacarán hoy a los trabajadores del sector público a la calle. El objetivo es protestar contra el nuevo plan de pensiones que propone el Gobierno de coalición, un plan al que los conservadores no están dispuestos a ceder, y con el que pretender seguir la estela de austeridad que fijaron nada más llegar al poder hace justo ahora un año.
La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria, un organismo independiente creado por el Ejecutivo, advirtió que la diferencia entre las contribuciones y las pagas de pensiones se podría duplicar en los próximos cuatro años hasta crear un agujero de 9.000 millones de libras. Cameron se puso manos a la obra y al principio de la legislatura anunció que la edad para retirarse en 2020 sería de 66 años, en contraste con los 60 actuales.
Pero en los últimos meses ha añadido otras matizaciones que no han gustado demasiado al sector. El «premier» quiere incrementar el porcentaje de contribución (excepto para los que cobren menos de 15.000 libras) y calcular ahora la paga de jubilación en función de la media de los salarios recibidos a lo largo de la vida laboral, en vez de, fijarla con el último contrato como se hace actualmente.
Después de días de negociaciones, las partes no han llegado a un acuerdo y, aunque no será una huelga general, se espera que hoy salgan a la calle uno de cada cinco funcionarios del país, un total de 600.000, la mayoría de ellos, profesores. Dos tercios de los colegios de las islas estarán cerrados total o parcialmente.
Sin duda, la jornada no será plato de buen gusto para el «premier», quien en los últimos meses ha tenido que paralizar su plan de renovación del sistema sanitario y lidiar con los altos cargos del Ejército, que le han sacado los colores públicamente criticando sus decisiones tanto en Libia como Afganistán.
No es un momento fácil, pero, por más que insistan las protestas no tendrán nada que ver con las que tuvieron lugar en 1926, cuando 1.750.000 personas salieron a la calle.
Otra de las cosas que marca la gran diferencia es que los cuatro sindicatos convocantes de hoy no son los más poderosos del país. El sindicato principal del sector público, el Unison –que representa a 1.300 funcionarios–, no ha realizado aún ningún movimiento. Pero está a la espera de actuar y asegura que será en otoño cuando el país viva la gran revolución.
A pesar de las amenazas, no parece que el Gobierno esté pensando en un plan B para hacer frente al agujero presupuestario. En una comparecencia ante el Parlamento, el jefe del Ejecutivo defendió ayer su proyecto en el sector público al considerar que dichos cambios son «justos». Según las últimas cifras, la deuda neta acumulada, excluyendo intervenciones de ayuda financiera, llega a los 920.900 millones de libras (unos 1,03 billones de euros), lo que supone el 60,6% del PIB.


Con noviembre en el recuerdo
La de hoy será la primera huelga del sector público para Cameron, pero no su primera protesta. En noviembre, miles de universitarios salieron a las calles para alzar su voz contra la subida de las tasas de las matrículas. La marcha, convocada a priori de manera pacífica, terminó siendo una batalla campal entre policías y manifestantes, que incluso llegaron a invadir las oficinas del Partido Conservador y el Liberal Demócrata causando varios daños materiales. Decenas de personas fueron detenidas y hubo también varios heridos.