Rato abandona Bankia mientras se decide el futuro de la entidad

> El plan de rescate de Bankia supondrá la inyección de 10.000 millones de euros por parte del FROB > Rajoy anuncia un segundo decreto para sanear el sistema financiero> Comunicado íntegro de Rodrigo Rato > Rato, el político al que no dejaron ser banquero / > Goirigolzarri, el regreso de un veterano

Rodrigo Rato ha dimitido como presidente de Bankia y de su matriz, Banco Financiero y de Ahorro (BFA), y ha propuesto para el cargo al ex consejero delegado del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, según adelantaba larazón.es.

Bankia ha convocado un consejo de administración para el próximo viernes, en el que se hará oficial el nombramiento de José Ignacio Goirigolzarri como su sustituto, han informado fuentes financieras. El nombramiento de Goirigolzarri, que fue consejero delegado del BBVA desde 2001 hasta 2009, ha sido propuesto por Rato, quien hoy hizo publica su dimisión en un comunicado remitido a los medios.

Rato justifica su decisión en el hecho de que es "lo más conveniente para esta entidad", en un momento en que hay dudas sobre su viabilidad y el Gobierno estudia un nuevo plan de saneamiento, que incluirá probablemente una inyección de ayudas públicas.

En el consejo de administración de la entidad que previsiblemente se celebra el viernes, Rato propondrá a Goirigolzarri como consejero de BFA y Bankia, para posteriormente ser nombrado presidente ejecutivo de las entidades, algo que tiene que ser aprobado por el consejo. Según ha explicado Rato en un comunicado difundido hoy, Goirigolzarri es "la persona más adecuada para liderar este proyecto en estos momentos".

Las razones de la dimisión
Rodrigo Rato ha decidido soltar el timón de Bankia después de varios meses en los que se ha insistido en distintos círculos financieros en que la salida de la entidad era su absorción por un grupo de mayor tamaño, idea que él rechazaba.

En un primer momento se pensó que BBVA podría hacerse cargo de Bankia, aunque luego el Gobierno veía a La Caixa como la mejor pareja.

A finales de 2011, la posibilidad de una fusión entre Bankia y La Caixa ganaba fuerza si no hubiera sido porque los números alertaban de que se crearía un gigante con un excedente enorme de plantilla y sucursales. Se hablaba de que sobraban más de 12.000 empleos.

Por eso Bankia, pilotada por Rato, se centró en su saneamiento para cumplir en solitario las nuevas exigencias del Gobierno y sin descartar la opción de crear una sociedad inmobiliaria para aislar de su riesgo al sector, próximo a los 37.500 millones de euros.

De hecho, cuando el Gobierno reconoció que buscaba la fórmula para que las entidades pudieran sacar de su balance su riesgo inmobiliaria parecía allanarse el terreno para Bankia.
No obstante, Rato no lanzaba las campanas al vuelo y se esforzaba en reiterar públicamente que Bankia sanearía este mismo año su riesgo inmobiliario sin ayudas públicas y barajaba hacerlo incluso antes del verano, manteniéndose en beneficios.

Según los últimos planes del equipo de Rato, Bankia pretendía culminar su saneamiento inmobiliario seis meses antes, sin esperar al cierre del año, aunque para ello fuera necesario vender participaciones no estratégicas.

Pero el Gobierno seguía temiendo que fuera demasiado tarde y le preocupaba la advertencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) de que era necesario acelerar el saneamiento de la banca española.

Una tesis apoyada por el Banco Central Europeo (BCE) y por algunos de los principales competidores de Bankia, que sirvieron para que el Gobierno de Mariano Rajoy reaccionara.

Sin embargo, el Ejecutivo seguía reacio a aportar más fondos públicos o a crear un banco malo y defendía su reforma financiera, aunque Rato le advertía de que era insuficiente para recuperar la confianza en España y mucho menos para que el crédito fluyera.

Ahora, sin embargo, cuando el Ejecutivo parece dispuesto a conceder más ayudas públicas para acelerar el saneamiento de Bankia, Rato presenta por sorpresa su dimisión.

Fuentes financieras creen que Rajoy aprobará el próximo viernes que las entidades puedan recibir ayudas sin necesidad de que acometan nuevas fusiones, lo que podría traducirse en un futuro próximo en una inyección para Bankia próxima a los 7.000 millones. En el sector se baraja una horquilla desde 5.000 a 10.000 millones.

Con esa cantidad, el grupo encabezado por Caja Madrid y Bancaja sanearía de un plumazo sus activos inmobiliarios problemáticos, pero las mismas fuentes explican que a Rato no le gusta esa opción y ha apostado hasta el último momento por su plan de saneamiento.

Además, el exvicepresidente económico podría ser consciente de que las nuevas ayudas, a devolver con un interés próximo al 8 %, al igual que los 4.465 millones que ya recibió, podrían llevar a Bankia a caer en manos de uno de sus grandes competidores.

Por eso, por el momento, tras la marcha de Rato, se puede decir que el futuro de Bankia está más en el aire que nunca, aunque el vicepresidente durante la época de mayor prosperidad de España se vaya convencido de que deja la entidad en las mejores manos, las de su amigo José Ignacio Goirigolzarri, el exnúmero dos del BBVA.

Rato ha asegurado que abandona su cargo porque es lo más conveniente para el grupo en estos momentos y lo hace después de que Bankia haya protagonizado la mayor salida a bolsa de un banco en 2011 y haya acometido la mayor reestructuración del sector.

Desde enero de 2010
Rato fue nombrado presidente de Caja Madrid en enero de 2010, renunciando para ello a sus cargos como consejero en los bancos Santander y Lazard y en Criteria. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y en Administración de Empresas por la de Berkeley (Estados Unidos), Rodrigo Rato nació en Madrid el 18 de marzo de 1949.

Desde diciembre de 2010, asumió la presidencia de Bankia, tras la fusión de Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja Avila, Caja Segovia, Caixa Laietana y Caja Rioja, en lo que fue la mayor operación de integración del sector financiero en España. Al frente de Bankia, Rato lideró la salida a Bolsa de la entidad, que tuvo lugar en julio de 2011, para pocos meses después pasar a formar parte del Ibex 35.