Nuevos ERES y más «oasis catalán» por José Clemente

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Tanto Mario Monti como Mariano Rajoy exhibieron ayer sus mejores dotes sobre el arte de la prudencia política al no inmutarse o al menos disimular los perversos efectos que las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, desencadenarían de forma automática en los mercados, con la segunda mayor caída de la Bolsa este año y la prima de riesgo acercándose peligrosamente a la línea roja de los seiscientos. Bueno, cierto es que mostraron una especie de calculada ambigüedad sobre lo dicho por Draghi momentos antes del almuerzo que ambos jefes de Gobierno mantuvieron en Moncloa, mientras las agencias de calificación adoptaban posiciones de ataque y los mercados comenzaban a parecerse más a una feria que no al frío mercurio que indica la salud del enfermo. Y ese buen rollito llegó hasta la Región de Murcia donde la ministra de Fomento, Ana Pastor, y el presidente del Gobierno regional, Ramón Luis Valcárcel, inauguraron un tramo de la A-33 o autovía del Altiplano, dejando en fase terminal el enlace de Murcia con la Comunitat Valenciana por la zona de Caudete a Font la Figuera. Y puestos a que se nos pegue algo, mejor lo de la A-33 que no lo de Draghi, pues entre Yecla y Jumilla al menos se acordó que la apertura del aeropuerto de Corvera se lleve a cabo este otoño, como siempre hemos defendido desde estas páginas, y no dejarlo «sine die», como han apuntado desde otros promontorios. Para completar la alegría en casa del pobre, Adif nos anunciaba la conclusión de las obras del Túnel del Murón, de casi dos kilómetros de longitud, y que bifurcará la entrada del AVE en Murcia con otro ramal que conectará Elche con Madrid. Es normal, por otro lado, que la Europa del norte nos exija cumplir con el déficit y la deuda aunque sea bajo draconianas condiciones, y más cuando somos incapaces de atar en corto a unas autonomías que todos señalan como parte del lastre. Porque ahora nadie entiende nada que no sea ver cómo Andalucía se prepara un nuevo ERE y, Cataluña, sube los impuestos del «oasis catalán» del tres al cinco por ciento, o más.