Zapatero reprende al PSOE y avisa de que no admite presiones

Al presidente del Gobierno no le ha sentado nada bien leer este fin de semana en toda la prensa nacional cuáles eran sus tiempos y cuáles sus decisiones. Mucho menos los movimientos –unos soterrados y otros no tanto– que se van produciendo a su alrededor entre quienes quieren tomar posiciones ante un nuevo liderazgo.

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Ayer, en la reunión ordinaria de la dirección federal del PSOE hizo un análisis minucioso de la actualidad y situó en primer término, como no, la intervención militar en Libia, aunque también habló de energía nuclear. En su primera exposición, nada dijo sobre el asunto sucesorio. Lo hizo sólo para responder a las intervenciones de varios miembros de la Ejecutiva, que hicieron una defensa cerrada del secretario general y de la administración de sus tiempos. En este sentido se pronunciaron la madrileña Maru Menéndez, el andaluz Javier Barrero y el canario Juan Fernando López Aguilar. El catalán Miquel Iceta se quejó, por su parte, de que el debate sucesorio se haya abierto a más de un año de las elecciones generales y se haya instalado de forma permanente en la agenda política y mediática.

¿Respuesta? Zapatero coincidió con algunos de sus correligionarios en que, en efecto, con la guerra de Libia, el debate nuclear y las reformas económicas es una absoluta «irresponsabilidad» situar en el primer plano de la actualidad las cuestiones orgánicas del PSOE.

Palabras que, algunos de los presentes, entendieron como una seria amonestación hacia quienes alimentan día sí y día también el asunto sucesorio. El número uno del PSOE pidió, por tanto, «responsabilidad, prudencia y dedicación a los temas que preocupan a los ciudadanos».

Era su enésima llamada a la dirección del partido para que abandone los debates internos antes de recordarles que sabe administrar los tiempos y que el partido siempre le ha reconocido esta habilidad política.

Luego, les dijo –según versión de algunos de los presentes– no sentirse afectado por las presiones y que hará lo que convenga al país y al PSOE «en el momento más oportuno», aunque entendió que algunos puedan ponerse nervios ante los rumores, más intensos según se acerca la próxima cita del Comité Federal.

Antes de su exposición final, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, había hecho un alegato de las primarias para aclarar que no es éste un escenario posible, sino obligado en el caso de que Zapatero decida su retirada, según reza en los Estatutos del partido. El número dos de los socialistas reivindicó cierta paternidad de las primarias en tanto en cuanto se trata de un procedimiento de democracia interna que se consolidó tras el XXXV Congreso Federal en el que Zapatero salió elegido por primera vez secretario general. Las palabras de Blanco iban dirigidas, aunque sin mencionarla, a la ministra de Defensa, Carme Chacón, a quién desde la dirección federal se acusa de haber sembrado dudas sobre una presunta operación para aclamar a Rubalcaba candidato en 2012 sin consulta previa a la militancia. A pesar de la implícita alusión, Chacón no sólo no respondió a Blanco, sino que se mantuvo silente durante toda la reunión de la Ejecutiva, ya que ni siquiera pidió la palabra para referirse a la intervención en Libia.

Así las cosas, en la dirección federal sostienen que, a la vista de los últimos acontecimientos, cada día se antoja más difícil apostar por la fecha en que el presidente deshojará la margarita sobre si se presentará o no a un tercer mandato. El secretario de Organización, Marcelino Iglesias, es de los únicos que parece tener claro que el 2 de abril, la última fecha con la que se había especulado, el presidente no hará ningún anuncio extraordinario. ¿Sus razones? «Se trata de un Comité Federal ordinario. Yo soy secretario de Organización del partido y parecería razonable que si hubiera alguna cosa extraordinaria de las que a ustedes les pueda interesar, tendría información, y no la tengo», ha indicado. El número tres del PSOE lo dijo de forma muy clara: «No habrá ningún anuncio el 2 de abril».

Las palabras de Iglesias rebajan así las expectativas creadas en torno a la fecha del próximo Comité Federal, y no porque convenga rebajarlas hasta entonces para bajar el suflé sucesorio –como indican otras fuentes de la dirección federal–, sino porque «no será ese el día el que Zapatero despeje su secreto mejor guardado», aseguran en la calle Ferraz. Desde la Secretaría de Organización sostienen que a pesar de la presión de los medios y el afán declarativo de algunos socialistas no tiene ningún sentido que el presidente despeje su futuro con tantos meses de antelación. Añaden además, que cuanto más se acercan las elecciones será más difícil que Zapatero abandone el barco.

Claro que otros miembros de la dirección federal mantienen abierto el escenario del día 2, y entienden que la solemnidad con que Iglesias rechazó esta hipótesis ayer no responde más que al deseo de todo el partido de reconducir el debate sucesorio, después de un fin de semana muy intenso desde el punto de vista informativo con la sucesión. Apuesten.


Y Rubalcaba se deja querer
El vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ofreció ayer una rueda de prensa en la que eludió hasta en tres ocasiones contestar a las preguntas de los periodistas sobre la sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero, en cuya quiniela siempre ha sonado su nombre con fuerza. Sin embargo, al ser preguntado si estaba dispuesto a ser candidato, respondió enigmáticamente: «Esa pregunta se responde por sí sola». Posteriormente, se le volvió a interrogar sobre si es partidario de que la sucesión se dirima en unas elecciones primarias, a lo que respondió que no era ni momento ni lugar para responder a esa cuestión. En tercer lugar fue preguntado si se ve como sucesor de Zapatero. El ministro no contestó y se limitó a sonreír.