«127 horas»: Frívolo Boyle

Dirección: Danny Boyle. Intérpretes: James Franco, Kate Mara. Guión: D. Boyle y S. Beaufoy según el libro de A. Ralston. GB, 10. Duración: 111 min. Drama.

 
 

«127 horas» es el filme de un cineasta inseguro que, paradójicamente, sabe lo que quiere: entretener. Desde el principio se entiende la estrategia que Boyle ha seguido para enfrentarse a filmar una situación única con un solo protagonista, Aron Ralston, que ve cómo su expedición a los confines del mundo se salda con un brazo aplastado y un cuerpo encarcelado en la grieta de una montaña. Son 5 días de confinamiento, pero la apuesta visual de Boyle los acorta convirtiéndolos en un carnaval para la generación MTV. Lo que nace de la inseguridad: no confía bastante en su material para respetar el tiempo arañando en la voluntad de un hombre que busca la libertad y encuentra la cárcel de su ego. Por eso rellena el árido presente de la acción con flashbacks alucinatorios y otros trucos que le ayudan a desplazarse, impaciente de abandonar a su héroe. No estamos tan lejos de «Trainspotting», aunque los infiernos de la heroína son distintos a los del trekking. Comparada con «Enterrado» revela sus inconsistencias, aunque es tan entretenida como la de Cortés. El británico tiene sensibilidad para la escatología y cuenta con un espléndido James Franco que le resuelve la papeleta cuando el drama necesita una voz y un rostro demacrado que lo haga verosímil, no sólo divertido. Compensa la frivolidad de una puesta en escena que no acaba de tomar en serio lo que cuenta