El diestro Manzanares Jr «enamora» a Bruce Weber por Jesús MARIÑAS

José María Manzanares Jr. se casa el 6 de noviembre
José María Manzanares Jr. se casa el 6 de noviembre

Catorce páginas dedica «L'oumo Vogue» internacional en su número extra de julio-agosto al lado profesional de José María Manzanares Jr., que parecen una óptima contraofensiva a la irracional campaña antitaurina que pretende cargarse siglos de tradición, e historia. Manzanares tiene el acierto de no mentar su enlace del 6 de noviembre y sólo habla de toros, afición y vocación que encandilan a un Bruce Weber, fotógrafo que se rinde al «sexy» del alicantino, buen heredero del «charme» paterno, aunque es más tímido. Weber, era el cámara preferido de Versace para plasmar su corte de efebos en el que José Mari podría reinar. Retrata al diestro con el tópico del momento de vestirse, el ajuste de la taleguilla, el jugueteo con la cruz de su cuello y la defensa a ultranza de nuestra Fiesta Nacional. Manzanares provoca suspiros y parece desbancar a un Cayetano del que su tío Curro Vázquez contaba maravillas, aunque algunos ya le niegan el pan y hasta el futuro.Este posado se convirtió en el monotema durante la entrega del Premio Baquiro a Morante de la Puebla. Enrique Ponce cantó mano a mano con Pasión Vega arrancando «olés» como en sus mejores tardes sorprendiendo a Fraga y a la rígida Dolores de Cospedal, esa noche dulcificada por un vestido azul cielo. Por encima del etiquetado Morante, el único con esmóquin de noche, el amplio reportaje al matador en capilla salpimentaba conversaciones desde la de Fernando de Almansa a la de Juanjo Alonso Millán rejuvenecido, será porque ya ha estrenado la obra «Cacao monumental», donde hace un homenaje a Luis Aguilé protagonizado por la juvenil Isabel Roba. El coral era el color de la noche, y con él se adornaban desde la siempre exuberante Cuqui Fierro aún oliendo a «The roses», un perfume que ya no se vende a Marián Camino y Laura Valenzuela, que olvidaban a Chanel por un más refrescante Berhanyer anaranjado. Nati Mistral mantiene firme el ademán y su preferencia por el negro. Contrarrestaba así con el verde pistacho con plumerín de María Lourdes Pérez Tabernero, que tenía un gesto compungido, o una Ángeles Grajal casi poniéndole banderillas templadoras a Jaime Ostos, que sigue descomponiéndose cuando le plantean la homosexualidad de su único varón. Aunque en un programa televisivo cobró 75.000 euros por defenderla.