Los Príncipes no estarán en Mónaco

Aunque todo apuntaba a que los Príncipes de Asturias viajarían a Mónaco este fin de semana para acudir al enlace de Alberto y Charlenne Wittstock, la Casa Real confirmó ayer a LA RAZÓN que no habrá ningún miembro de la Familia Real española en la ceremonia.

Alberto, Charlenne y Carolina, el pasado sábado durante una competición de hípica

El motivo que se esgrime es que las invitaciones enviadas iban dirigidas «al jefe del Estado», S.M. el Rey, ya que Alberto posee el mismo rango, y no a la familia en general. Según la Casa Real, al tratarse «más de un evento social» que de una boda regia no existe obligación por parte de los monarcas de asistir o de enviar representación, como ocurrió con el enlace de Guillermo y Catalina. Además, Don Juan Carlos –que sólo asiste a enlaces de personas muy próximas– todavía está recuperándose de la operación de rodilla a la que fue sometido el pasado 3 de junio y aún se mueve con muletas. Por tanto, y ante su ausencia, no es posible que el Príncipe Felipe, Doña Letizia o las Infantas Elena y Cristina vayan en su lugar. Puede que sí acuda Doña Pilar como miembro de honor del Comité Olímpico Internacional, del que también forma parte Alberto y como amiga personal del mismo.

Desencuentro en Singapur
Lo curioso es que la relación entre ambas casas reales siempre ha sido muy cercana desde la época de Rainiero y Grace Kelly. De hecho, tanto Alberto II como su hermana Carolina asistieron a la boda de los Príncipes de Asturias el 22 de mayo de 2004. Sin embargo, en noviembre de ese año no acudió ningún miembro de la Familia Real española a la entronización de Alberto como Príncipe de Mónaco tras la muerte de su padre. Un suceso que causó cierto enfriamiento se produjo en julio de 2006, en Singapur, cuando Alberto, como miembro del COI, cuestionó la seguridad en Madrid, que optaba a ser la sede de los Juegos Olímpicos de 2012, debido al terrorismo.

Poca representación europea
Según algunas web francesas, las invitaciones se habrían hecho al conjunto de los jefes de Estado de los países que ha visitado Alberto desde 2005, año de su coronación, y aquellos países que están relacionados con su familia: Suráfrica, EE UU e Irlanda. Algo que teóricamente dejaría fuera a numerosos príncipes herederos, que, al igual que en el caso de España, no sustituirán a sus soberanos. En cualquier caso, a lo largo de la semana ya se ha confirmado la asistencia de otros invitados: los reyes de Suecia y sus hijos, la princesa Victoria y su esposo Daniel Westling, la princesa Magdalena y el príncipe Carlos Felipe, y el príncipe Alberto de Bélgica; la representación de la Corona inglesa será la condesa de Wessex, Sofía, esposa del príncipe Eduardo. Asimismo, acudirán miembros de la política europea, como el presidente de la República Federal de Alemania, Christian Wulff; Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea; y destacados miembros de la sociedad como Bernard Arnault, dueño de LVMH, Inés de la Fressange, modelo y diseñadora, y Jacques Rogge, presidente del COI.

Un brindis con vino español
Mientras se ultiman los preparativos en el Palacio de Mónaco (en la imagen, el patio central) para el gran día, desde la Casa Real se ha hecho un pedido de vinos de Lanzarote. Al parecer, el príncipe Alberto se quedó prendado de este caldo tras probarlo durante una degustación de productos españoles que se celebró en el Principado y en el que estuvo acompañado de su chef y de los sumilleres de Palacio.