Una edición con muchos puntos

Los galeristas muestras su optimismo por las ventas, sobre todo de los artistas jóvenes por los que apostaron

MADRID- Optimismo entre las galerías. Las ventas que se esperaban se han cumplido. En ocasiones, incluso, han rebasado lo que pensaban muchos. Con alguna excepción, por supuesto. «Soy una persona positiva. Pero este año las esperanzas que había depositado en ARCO han sido ratificadas», comenta Carles Taché. Y subraya un aspecto importante: «La feria se ha revitalizado. No sólo hemos vendido a coleccionistas privados, también a museos extranjeros». No es el único que expresa sin recelo su alegría por la marcha de las compras. Olivia Arauna también le apoya: «Se ha superado lo que yo creía. La verdad es que venía con ánimo, pero ha sido muy satisfactorio». Con un único paseo por los diferentes espacios de los dos pabellones se pueden apreciar con claridad esos numerosos puntos rojos que señalan las piezas vendidas. Y eso que es el tercer día y queda todavía mucho tiempo para rematar adquisiciones y compromisos. «Siempre he creído en ARCO –señala Soledad Lorenzo–. Pero, esta vez, veo que la gente está muy contenta en general, no solamente yo, sino otros compañeros con los que he hablado». Uno de los signos de los buenos augurios que preconizan un final óptimo para la feria es que las apuestas que los galeristas han traído a esta 31ª edición han funcionado muy bien. Rubén Grilo, en Nogueras Blanchard, ha atraído el interés de las instituciones y sucede lo mismo con Carlos Bungue, en Elba Benítez, un artista que está exponiendo su obra en Los Ángeles, como cuenta María: «Aquí solamente hemos traído una obra, pero en la galería tenemos una exposición. En total hemos vendido cuatro». Después resalta: «La gente joven siempre implica una fuerte apuesta. Suelen tener propuestas complejas que a veces cuesta entender, pero eso está bien porque completa un ciclo educativo entre las personas a las que les gusta el arte». Para ella, el balance de ARCO también es positivo: «Nos va muy bien. Es un buen entorno, el hábitat que preferimos; y esta vez hay más coleccionismo privado». Adriana Molder, de la que se pueden ver cinco lienzos, es la artista que ha escogido Oliva Arauna. Ha vendido dos obras y generado interés, como asegura la galerista: «No sólo se han adquirido trabajos de ella ahora. Hay planteadas futuras ventas. En este momento es cuando se debe apostar por los jóvenes y hacer lo que podamos por ellos». Arauna revela que ya tiene preparada una exposición para esta creadora. Igual que Soledad Lorenzo, dedicará una muestra a Jerónimo Elespe, que tiene seis pinturas expuestas en ARCO y ya ha vendido cinco. «Sí, pero lo increíble es que prácticamente tiene comprometidas casi todas las piezas que va a exhibir en la galería este abril», comenta ella. Este autor era su apuesta. El artista que deseaba destacar. Y, sin duda, le ha funcionado. Igual que a Carles Taché, que ha destacado a su última incorporación, Javier Pérez. Ha traído la escultura que el artista presentó en Venecia, «Carroña», una lámpara destruída con un grupo de cuervos disecados. «No sólo he vendido obras de él, sino de todos los artistas. Pero de Javier Pérez nos han comprado tres piezas, una para un museo extranjero y otras dos que se han quedado en Madrid y Barcelona». Sara Ramo ha sido el nombre que ha querido subrayar Estrany: «Ha tenido una respuesta fantástica. Pero, además, hay que tener en cuenta que los artistas también funcionan después de las ferias. Y ahí también se venderá su obra».


El detalle
El otro Franco

Fernando Sánchez conviritó el «Azor», el barco de Franco, en una escultura. En ARCO puede verse el proceso artístico de esa pieza y las fotos que sacó de las esculturas retiradas del dictador en los almacenes que las conservan ahora.