La obsesión de Bielsa

El técnico chileno se define como un defensor del orden y del ataque

Bielsa dirige a sus jugadores durante uno de los encuentros del Mundial
Bielsa dirige a sus jugadores durante uno de los encuentros del Mundial

Madrid- «Si tuviera que elegir, diría que me siento más cómodo en el orden que en la espontaneidad», admite Marcelo Bielsa. Una confesión que le ha costado al técnico de Chile más de una acusación de defensivo. Pero Marcelo se defiende, siempre con argumentos. «Yo no concibo el fútbol sin protagonismo. Tengo una atracción exagerada por la victoria. Y el protagonismo es el mejor camino para acercarse a ella. Mi intención siempre es ser protagonista. Creo en eso, me hace sentir seguro. Es más, me siento muy incómodo con la especulación», afirma.«Nunca preparo el equipo para esperar. Un gran equipo no se condiciona por el rival», asegura el argentino. Su intención es que los jugadores ensayen cada situación que se pueda dar en el partido para tener siempre la respuesta adecuada de manera instintiva. Bielsa ensaya, ordena y corrige cada jugada como si fuera la última de cualquier final.El fútbol le obsesiona y lo vive tan intensamente cuando entrena y cuando dirige en los partidos que a veces se le olvidan los detalles. Una vez, paró un entrenamiento de la selección argentina. «Vivas, ¿cómo se llama usted?». «Nelson», contestó sorprendido el futbolista. Bielsa, satisfecho con la respuesta, continuó el entrenamiento como si nada.Bielsa lo estudia todo, anota y analiza para buscar siempre la mejor solución. Por extraña que parezca. Por eso ha convertido a Chile en un equipo sin posiociones fijas. Vidal, mediocentro habitual en el Bayer Leverkusen, ocupa cualquiera de los laterales en la selección. Y Medel, centrocampista en Boca Juniors, es uno de los fijos como central. Algo parecido le sucedió en su breve etapa del Espanyol con Iván Helguera. Llegó como medio centro sin que a nadie, ni en el Albacete ni en la Roma, se le hubiera ocurrido que podía jugar en otro lado. Le probó de lateral izquierdo en uno de los primeros amistosos de la pretemporada. Y ya no se movió de ahí. Desde el centro de la defensa se ganó el fichaje por el Real Madrid y la convocatoria con la selección.Marcelo se define como un «obsesionado». Y los que han trabajado con él lo confirman. «De 10 de la mañana a 10 de la noche trajinaba sin parar: grabando, editando, coloreando y haciendo anotaciones. Y construyendo la biblioteca de fútbol más culta del planeta», reconoce uno de sus antiguos colaboradores en la Federación Argentina. Pero cuando admite su carácter obsesivo, introduce un matiz diferente. «La mayoría de técnicos que se definen así son obsesivos de la defensa. Yo soy obsesivo del ataque», dice. Pero no por eso la obsesión es más pequeña.