El interés de Rubalcaba

La Razón
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Por el bien de España, de los españoles, del PSOE y del suyo propio, el presidente del Gobierno, que lo es a su vez de España, de los españoles, del PSOE y de sí mismo, debería convocar elecciones sin esperar a nada. Coincido con mi amigo Rogelio en que, en este momento en el que ni se gobierna ni se deja de gobernar, la convocatoria a las urnas se hace prácticamente imprescindible, por más que Pérez Rubalcaba se empeñe en anteponer su conveniencia a las prioridades colectivas. Y con él, todos los responsables de la actual situación, que sólo pretenden estar en las futuras listas electorales. Zapatero va a sufrir tal desgaste durante los nueve meses próximos, como parto «malvenido» que dicen en mi pueblo, que su ya deteriorada imagen no está preparada para soportarlo. Las decisiones a adoptar, tan necesarias para España, le someterán a una presión desmesurada, más aún cuando ni siquiera se las cree, atentan contra el programa del PSOE e, imagino, contra sus propias convicciones de izquierda radical. Mientras, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, a verlas venir y rezando para que ZP insista en mantenerse hasta 2012, a pesar de que, un día sí y otro también, reclame con la boca pequeña «elecciones ya». Sabe que, si el presidente del Gobierno sigue empecinado, estará obligado a adoptar decisiones, duras para la ciudadanía, que él podrá modificar, cuando llegue al poder, con gran mérito para su persona, como la reforma de las pensiones o la edad de las jubilaciones, como lo demuestran las efectuadas en el sistema financiero, especialmente en las cajas. En fin, el mundo al revés. Así es la vida.