Europa

Atenas

Los mercados apuestan por el contagio

Los mercados siguen presionando a España. Más que a Portugal y que incluso a la propia Irlanda, cuyo futuro ya está en manos de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Ayer, el temor al contagio que al parecer sólo contemplan los inversores, provocó que la bolsa española cediera un 2,68% y, lo que es más importante, la barrera psicológica de los 10.000 puntos. Sólo la bolsa de Atenas se comportó peor (cedió un 3,29%), aunque poca importancia tiene ya después de la tragedia vivida en mayo.

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El hecho de que la agencia de calificación de riesgos Moody's asegurara que las medidas de ajuste que tiene que tomar Irlanda en los próximos años obligarán a una reducción del rating de la deuda del país en varios escalones, pesó mucho más que los llamamientos a la calma emitidos desde Bruselas bajo la consigna de que ni España ni Portugal tienen los mismos problemas económicos que Irlanda.

Los inversores mantienen la vista fija en Portugal, según Nuria Álvarez, analista de Renta 4. Álvarez cree que la incertidumbre no ha desaparecido y que las medidas tomadas y la falta de concreción de las mismas son «insuficientes respecto a lo que pedía el mercado». El rescate de Irlanda «no es una sorpresa, ya lo habían descontado, pero los diferenciales no se han relajado», concluye.

Los problemas de la banca irlandesa, que tendrá que acabar recibiendo otra inyección de entre 8.000 y 12.000 millones de euros para capitalizarse y poder ayudar a la recuperación del país, se reflejaron en España y en Europa en la cotización de la banca, que sufrió una vez más el castigo de los inversores en forma de millonarias órdenes de venta.

La banca, en el punto de mira
Seis de las diez mayores caídas del Ibex 35 en la sesión de ayer tuvieron como protagonistas a los bancos. Sabadell, Bankinter y Santander perdieron por encima del 4% y Banesto, BBVA y Popular, por encima del 3%. En Europa, Royal Bank of Scotland se llevó la peor parte, con una caída del 4,62% entre rumores de quitas que los acreedores se ve+rán obligados a realizar en el rescate del sistema financiero irlandés.

Ésta es la segunda crisis financiera que vive la eurozona en el presente año. En mayo, los mercados tumbaron la deuda griega hasta ponerla en calificaciones de «bono basura».
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, defendió el papel del euro durante la crisis económica y responsabilizó de la actual situación de inestabilidad al «mal comportamiento de algunos países», sin mencionar explícitamente a ninguno.

El vicepresidente y comisario de Competencia de la Unión Europea, Joaquín Almunia, insistió ayer en la necesidad de que los países que están presionados «reestablezcan su credibilidad».

Deuda y riesgo

En línea con el comportamiento de los mercados, el riesgo país de las economías de los llamados países periféricos de la eurozona se incrementó en una jornada de gran incertidumbre. El diferencial de la deuda de España a diez años en relación con la alemana se situó en 211 puntos básicos (2,11%), justamente el día antes de que el Tesoro coloque en los mercados sendas emisiones de Letras a tres y seis meses por un importe de hasta 4.000 millones de euros.

Grecia, por su parte, tiene que dar ya una rentabilidad del 11,93% a diez años para atraer a los inversores hacia su deuda, Portugal, el 8,28% e Irlanda, el 6,79%. El euro perdió fuelle y a cierre de la sesión en Europa se cambiaba a 1,3585 dólares.