Cortar el gasto público sin romper con la oposición

CiU necesita apoyos para aprobar los Presupuestos

Mas dijo que con los gastos que el tripartito impuso, la Generalitat corría el riesgo de irse «a la ruina»
Mas dijo que con los gastos que el tripartito impuso, la Generalitat corría el riesgo de irse «a la ruina»

BARCELONA- Hoy hace 59 días que Artur Mas fue investido de presidente de la Generalitat. Desde su entonces, su principal empeño ha sido pasar una afilada tijera a los gastos de una administración autonómica que, según dijo, corría el riesgo de irse «a la ruina». En estos 59 días, el Govern de CiU ha anunciado múltiples recortes en la práctica totalidad de sus departamentos. Es sólo el inicio de una restricción que durará al menos dos años, ya que las cuentas de la Generalitat están en una situación «muy delicada».
El cuadro, ciertamente, no es muy optimista. La Generalitat arrastra 40.607 millones de deuda total, el ejercicio de 2010 –a falta de que se certifiquen las cuentas– se cerrará con un déficit de unos 7.000 millones y el Parlament ha tenido que autorizar un nuevo endeudamiento por un importe máximo de 2.613 millones de euros para hacer frente a pagos a corto plazo, ya que la caja se estaba quedando vacía. Así se explica el goteo de recortes que la Generalitat ha ido anunciando para disgusto de los sectores afectados.

«Falta de credibilidad»
La oposición ha reaccionado de forma desigual. El PP aplaude el recorte de gastos, pero subraya que ésta no puede ser la madre de todas las recetas. «Mas sólo anuncia recortes, pero no gobierna ni genera credibilidad. Su acción de gobierno se limita a la queja y a la petición de sacrificios a los catalanes, pero no conocemos ninguna medida económica, fiscal ni social que genere confianza a las empresas, a los trabajadores o a las familias catalanas», ha dicho esta semana la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho.
El PSC, por su parte, critica el excesivo «dramatismo» con que el Govern de CiU analiza la situación financiera e incluso tacha de desleal su comportamiento. «Afirmar, como se ha hecho, que las finanzas de la Generalitat están en una situación de ruina es falso, indigno y desleal, y constituye una irresponsabilidad impropia del presidente de la Generalitat», ha lamentado el portavoz del PSC, Miquel Iceta.
Aunque el Govern de CiU culpa al tripartito de la situación heredada, los nacionalistas quieren a los socialistas como aliado preferentes para aprobar los Presupuestos de 2011, cuya negociación continúa muy verde ya que el Ejecutivo todavía no ha perfiliado su proyecto.
De momento, únicamente impera la instrucción en casi todos los departamentos de no gastar más de un 30 por ciento de la partida que tienen asignada a cuenta de los prespuestos prorrogados.
Según Mas, el Govern va a tener que ir a buscar a los mercados un total de 11.000 millones de euros para sus necesidades de financiación. El PSC sitúa, en cambio, las necesidades de la Generalitat para este año en 8.788 millones.
Lo único que está claro es que la administración catalana necesita un plan para reequilibrar sus finanzas. Ese plan original está en manos del Gobierno, pero aún deben culminar las negociaciones con la Generalitat para dar el visto bueno oficial.
Mas es consciente de que el constante anuncio de recortes causa desazón, pero asegura que no hay más remedio que «frenar la hemorragia» que sufre la Generalitat. Sus cartas no están todavía sobre la mesa, probablemente porque hay varias que querrá enseñar en la cumbre anticrisis que se organizará a mediados del mes que viene.


A la espera de la explicación de Mas-Colell
El conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, comparecerá la próxima semana en el Parlament para detallar los ajustes de la Generalitat y explicar la política económica que piensa impulsar para generar riqueza. Mas-Colell se encontrará con la feroz oposición de ICV, que cree que el Govern de CiU ha generado un «estado de alarma» con su «tormenta de recortes». «Se ensañan con la educación», dicen los ecosocialistas.