Doña Letizia se baja de los tacones

La Princesa de Asturias cambia por primera vez en un acto público sus altísimos zapatos por unas cómodas bailarinas de tacón cuadrado.

Doña Letizia se baja de los tacones
Doña Letizia se baja de los tacones

D iez centímetros, nueve, ocho, siete... Se ha escrito tanto sobre los vertiginosos zapatos de Doña Letizia que parecía que ya estaba todo dicho. Pero no. La propia Princesa de Asturias ha dado un vuelco a tanto baile de cifras con una sorpresa que no pasará desapercibida. Si el verano pasado fue el de las sandalias con tacón de asta de toro, aquellas de Armand Basi que se agotaron en todas las tiendas, éste promete ser el de los zapatos bajos. Así es: quizá porque las temperaturas ya son lo suficientemente altas o más bien para que nos vayamos acostumbrando a una imagen más cómoda, Doña Letizia ha cambiado por primera vez sus más que habituales taconazos por unas manoletinas redondas. Lo hizo el viernes, durante una audiencia celebrada en el Palacio de la Zarzuela, en la que el Príncipe de Asturias y ella recibieron los participantes en la IV edición del programa Becas Europa de la Universidad Francisco de Vitoria. Con chaqueta corta de manga francesa y pantalón estilo Capri –con largo por encima del tobillo–, todo en tono gris alpaca, la Princesa completó el «look», que recordaba al estilo de Audrey Hepburn, con unos zapatos bajos en color crudo rematados con un adorno en el frontal. Sencilla y cómoda. Eso sí, la diferencia de altura con su esposo se hacía aún más evidente.Con la tiara prusianaDon Felipe mide 1,97 metros de estatura, mientras que la Princesa ronda el 1,68, es decir, que les separan treinta centímetros que ella suele salvar con esos ocho o nueve de más que le brindan los tacones. Pero esta vez no ha sido así, y, si normalmente Doña Letizia roza la barbilla del Príncipe, con su nuevo calzado apenas llega al hombro. Un detalle sin importancia para el matrimonio, que siempre ha bromeado con la diferencia de altura a pesar de que en las distancias cortas es fácil comprobar que la Princesa no es una mujer precisamente baja. La diferencia entre ambos quedó patente en su primer posado oficial, en noviembre de 2004, ya que la entonces periodista no utilizaba tacones tan altos como los que luce ahora. Sin embargo, la boda sirvió para demostrar que no hay nada insalvable, puesto que los zapatos blancos diseñados por Pura López, que rondaban los diez centímetros, se unieron a la tiara prusiana que coronaba su cabeza, casi cinco centímetros que le sirvieron para acercarse más que nunca a los casi dos metros de Don Felipe. Con el paso del tiempo hemos visto a la Princesa con «looks» cómodos –alpargatas de esparto en verano, zapatillas de deporte en su visita a Asturias poco después de casarse, abarcas menorquinas...–, pero lo cierto es que son los tacones los que han marcado su cambio de imagen. Las críticas que recibió en sus primeros años como Princesa de Asturias por ofrecer una imagen demasiado sobria dieron un vuelco el verano pasado, cuando comenzó a alternar los diseños de su modisto de cabecera, Felipe Varela, con propuestas más arriesgadas del ya citado Armand Basi, Hugo Boss, Mango, Purificación García, Lydia Delgado y Miriam Ocáriz, entre otros. A esto se unió su secreto mejor guardado: su pasión por los tacones de vértigo. En forma de sandalia arquitectónica y, sobre todo, en los modelos «peep toe» –abiertos en la parte delantera–, Doña Letizia encontró la manera de repetir modelo dándole un nuevo aire gracias a los complementos. Así, fue significativa la visita oficial de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni, para la que la Princesa eligió un modelo de Magrit en tono malva con plataforma delantera. Sin embargo, parece que Doña Letizia quiere demostrar que llevar tacones no es por una cuestión de altura. Por eso, es más que probable que a partir de ahora la veamos combinar los famosos ocho, nueve, diez centímetros con la comodidad de unas bailarinas. Aunque así no logre salvar la distancia que la separa de su altísimo marido.