F-1

El error de Ferrari

La Razón
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Las máquinas de repostaje suministran alrededor de once litros de gasolina por segundo. Cada una está controlada por un ordenador y, como en casi todo, hay una de repuesto. Es un equipo que requiere personal especializado, caro y voluminoso. Su transporte es costoso, sobre todo en las carreras fuera de Europa donde el material va en avión. Estos son algunos de los motivos que han llevado a la FIA a prohibir los repostajes en carrera a partir del año que viene. Durante los entrenamientos de «pit stop» se prueban y el domingo por la mañana se calibran y prueban de nuevo. La FIA tiene una «ca- ja negra» precintada en cada máquina en la que controla la cantidad que se suministra y la temperatura de la gasolina. Para evitar que los equipos la enfríen mucho para reducir la densidad y repostar más rápido, hay una norma que obliga a que la temperatura mínima de la gasolina esté, como máximo, 10 grados por debajo de la temperatura ambiente. Cuando el coche va a parar se programa la cantidad requerida y después se controla cuánto se ha puesto. En ese momento en Ferrari han visto que no habían puesto lo previsto y han tenido que avisar a Felipe Massa por radio para que ahorrase ga- solina y pudiese, al menos, terminar la carrera y le adelantara Fernando Alonso.