El nobel de economía Prescott critica el plan del Gobierno contra la crisis

El prestigioso economista advierte de que el enorme déficit está perjudicando mucho a nuestro país.

Prescott, durante su intervención en los cursos de FAES, acompañado de Jaime García Legaz
Prescott, durante su intervención en los cursos de FAES, acompañado de Jaime García Legaz

Navacerrada- Una voz tan autorizada como la del premio nobel de Economía del año 2004, el estadounidense Edward C. Prescott, se sumó ayer al coro de voces críticas que descartan que la solución a la crisis pase por el aumento del gasto público y la subida de los impuestos. En la conferencia «Medidas eficaces contra la recesión», que impartió ayer en el Campus FAES 2009, Prescott aseguró de forma categórica que «el gasto público no estimula la economía» y que la subida de tipos impositivos no consigue una mayor recaudación.El nobel de 2004 fundamentó su opinión recordando lo ocurrido en Japón en la década de los noventa. «El país asiático apostó por esta solución para superar la crisis y perdió una década de crecimiento», dijo. Por eso, cuando ahora ve al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner, recomendando a China que siga este camino, poco menos que se horroriza. «Menos mal que los chinos no le están haciendo mucho caso», se felicitó.EspañaNo puede sentirse, sin embargo, igual de satisfecho por la vía por la que ha optado España, que ha apostado de forma decidida por un notable aumento de la inversión pública acompañada de una subida de impuestos para superar la recesión. «Si el déficit fuera la solución, España debería ser el número uno, y no lo es», sentenció lacónico. ¿Qué debería, entonces, hacer nuestro país para salir airoso de la difícil situación económica por la que atraviesa? Para empezar, dijo Prescott, reducir el enorme déficit «que tanto la está perjudicando», y recortar el gasto público. Una receta que hizo extensiva al resto de países que han optado por soluciones similares a la española, incluido EE UU, que, según este economista, perderá una década de crecimiento merced al aumento de los tipos impositivos y a la pérdida de productividad.ApuestasPrescott no sólo se opuso a subir los impuestos para combatir la crisis, sino que defendió una mayor bajada de los mismos y criticó, en este sentido, al ex presidente de Estados Unidos George W. Bush por haber tenido una magnífica oportunidad de hacerlo y haberse quedado en algo casi testimonial.Las infraestructuras deben ser otro de los pilares de la recuperación. En su opinión, debe hacerse una decidida inversión en este campo porque son importantes para el desarrollo de un país y, además, producen un retorno muy importante, apuntando a China como uno de los países que más esfuerzo deberían hacer en este campo. Por último, defendió la aplicación de políticas tendentes a mejorar la productividad.De todos modos, y a pesar de todo lo que se ha dicho y escrito, Prescott no cree que la situación sea tan mala. De hecho, dijo, en la Gran Depresión de los años 30, la economía mundial cayó un 40% y ahora sólo ha caído un 5%.

Contra Obama y sus recetasProfesor de la Arizona State University, Edward C. Prescott se ha caracterizado en los últimos meses por sus duras críticas a las medidas adoptadas por la Administración de Barack Obama para salir de la crisis económica. A principios de año, aseguró que se trataba de un plan ya aplicado y que no había funcionado en los noventa. De hecho, fue uno de los 250 economistas que firmaron el manifiesto que aseguraba que, cuando se ha intentado salir de una crisis con el aumento del gasto, los resultados han sido desastrosos. Su apuesta, como ayer volvió a poner de manifiesto en la localidad madrileña de Navacerrada, pasa por reducir los impuestos y limitar todo cuanto sea posible la intervención del Estado en la economía porque, aseguró, cuanto más se implica, más empeora la situación. «El que gobierna menos es el que mejor gobierna», ha dicho en alguna ocasión para sintetizar su opinión, recordando unas palabras del que fuera tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson.