Micky Molina no ha logrado contactar todavía con su hija

Micky Molina no ha logrado contactar todavía con su hija
Micky Molina no ha logrado contactar todavía con su hija

Ayer estaba previsto que Lydia Bosch y Micky Molina presentaran una denuncia conjunta contra Alberto Martín, actual marido e íntima –o tal aparenta– de Paloma Cuevas, Genoveva Casanova y Carolina Adriana Herrera. Pero no son ellas quienes le han abierto la puerta de su casa y corazón, sino más bien lo contrario. Parece que ha sido Mamen Sanz, la esposa del madridista Raúl, quien la tiene acogida. O tal presuponen. Porque no hay manera de dar con ella y que conteste a las llamadas ya angustiosas de un Micky Molina que lleva cuatro días esperando y no ha logrado ver a su hija, la protagonista de tan escandaloso o inesperado suceso. Ya tengo respuesta a por qué la madre de la presuntamente violentada había callado durante cinco años. Me la da Teresa Bueyes, abogada de Micky: «La niña estaba asustada o amenazada. Sólo al conocer las intenciones de divorcio reaccionó contándoselo todo a la letrada que lleva las cosas de su madre. Y fue esa abogada quien se lo dijo a Lydia», asegura.

Demanda a la espera

Parece que sus gritos resonaron en la urbanización cinco estrellas. No es para menos. La demanda de los padres ha sido pospuesta por dos motivos: no está muy claro la denuncia hecha en nombre de Lydia y la falta de contacto con la ya nada cría. Hay mucho que aclarar, contar y discernir, pero no hay forma ante la incomunicación propiciada por quien levantó el asunto. No se entiende tal alejamiento, escondite y menos aún que tenga sin noticias al clan Molina donde la anciana madre de Micky es la más afectada. «Sólo le mandó un correo dándole las gracias por el interés», me aseguran. No parece demasiado para una abuela tan abnegada como esa Ángela Molina que recogió a su hermano cuando descompuesto llegó de Fuerteventura. Han pasado un fin de semana angustioso, más intuyendo que sabiendo de propia voz. Siempre han sido una familia-piña y todo esto les parece una pesadilla.

En situación complicada también está Belén Esteban, ya tramitando el divorcio con Fran. Han durado menos de nueve meses, un parto desencadenado por la imposible convivencia y los bruscos cambios de temperamento de quien también deja la tutela de Ana Rosa Quintana: no renovó el contrato con ella porque se subió a la parra con exigencias económicas y artísticas desmesuradas. Fichó por «La Fábrica» y Quintana se ha quitado el muerto de encima.