Montilla y Mas irreconciliables en financiación

La fotografía que se hicieron esta semana por la unidad en educación no se repite con la financiación.

Montilla, durante su intervención ayer en el consell nacional de los socialistas catalanes
Montilla, durante su intervención ayer en el consell nacional de los socialistas catalanes

BARCELONA- Mientras los republicanos se marcaban ayer como objetivo conseguir que Cataluña sea un Estado, los socialistas también celebraban su consell nacional, aunque con las miras puestas en la financiación. Y, a juzgar por las palabras del primer secretario, José Montilla, parece poco probable que los del PSC den un portazo al Gobierno, puesto que aseguró que el «acuerdo» llegará en «las próximas semanas».A los socialistas les va a ser más fácil contentar de puertas a dentro, puesto que podrán lanzar el mensaje de que han logrado una financiación muy por encima de la que en 2001 pactaron CiU y PP. De hecho, Montilla se esmeró ayer en resaltar que ya han declinado una propuesta del Gobierno que multiplicaba por cinco la que pactaron Mas y Aznar. Pero los equilibrios externos van a ser mucho más complicados. Por una parte, apremia ERC, que ayer lanzó el ultimátum de cerrar la carpeta este mes; y, por otra, CiU ve en la financiación la herramienta idónea para tumbar al Govern a menos de año y medio de que acabe la legislatura. Por eso, Montilla se empleó a fondo en criticar la actitud de la federación nacionalista y su posición maximalista ante la financiación, que defiende 5.000 millones el primer año o dirá «no». «Hay partidos que piden cosas que saben que son imposibles», aseveró el president, y advirtió de que si quiere «preconizar la catástrofe, que no cuenten con nosotros». Montilla llamó a CiU a que vuelva al redil de la unidad como ha ocurrido con la aprobación de la Ley de Educación, donde incluso se escenificó el acuerdo con una reunión entre Mas y el president ante las cámaras. En financiación, sin embargo, Mas y Montilla ahora están en las antípodas y así seguirá pese a los intentos del socialista de desinflar las pretensiones de los nacionalistas y las llamadas para que se suban nuevamente al carro de la unidad. «Ahora es el momento de trabajar juntos y sumar fuerzas, no de intentar hacer caer gobiernos» que, a juicio del socialista, es lo único que ahora preocupa a Mas. Pero las llamadas a la unidad fueron en vano. El secretario general adjunto de CDC, Felip Puig, dijo que el president pone más interés en acusar a CiU de «hacer caer el tripartito que en plantar cara al Gobierno».