Una distinción que nos honra

A pesar de la limitación que siempre supone expresar por escrito sentimientos, y más aún sentimientos de emoción y gratitud, quiero que estas líneas puedan servir para expresar en nombre de la Fundación Universitaria San Pablo CEU y en el mío propio, nuestro más profundo y sentido agradecimiento al Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, que hace unos días ha tenido a bien distinguir al CEU con su más alta distinción: la Medalla de Oro de la Comunidad. Deseo muy particularmente, expresar mi gratitud, que es la de la Institución que humildemente me honro en representar, a la Excma. Sr. Dña. Esperanza Aguirre y, en su persona, a la Comunidad Autónoma que tan dignamente representa por el honor que nos ha concedido.Pero no es posible hablar del ayer, del hoy ni del mañana del CEU sin referirse a la Asociación apostólica de la que recibe su identidad y su misión, la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Una asociación privada de fieles laicos, casi centenaria, fundada bajo la inspiración y el carisma del apostolado seglar en la vida pública; y también sin evocar la figura extraordinaria e inconmensurable de su fundador, el siervo de Dios el Ángel Herrera Oria. Con espíritu clarividente, y adelantado a su tiempo, advirtió que la Iglesia carecía de capacidad real de acción en la sociedad si estaba desprovista de hombres católicos bien formados intelectualmente y en disposición de intervenir activa y responsablemente en la vida pública.De ahí que el CEU sea, antes que nada, una obra de Iglesia y al servicio de la Iglesia, una obra de la ACdP, que le infunde su carisma y su sentido de misión, y de la que recibe su inspiración fundacional y su razón de ser. Desde sus modestos comienzos un puñado de profesores (ciertamente de gran prestigio y significación) y apenas setenta alumnos, el antiguo Centro de Estudios Universitarios, hoy comúnmente conocido como CEU, se ha convertido en la espléndida obra educativa que contemplamos, con decenas de miles de alumnos, más de dos millares de profesores y empleados. Fundado y ciertamente enraizado en Madrid, el CEU se ha extendido con el paso de los años a lo largo y ancho de España, contando actualmente con tres universidades, diversos centros universitarios adscritos, numerosos colegios, institutos universitarios de investigación, centros de posgrado y de formación profesional, así como escuelas de negocios, lo que unido a su editorial (CEU Ediciones) y su incipiente presencia en el campo de la comunicación (CEU Media), se integran bajo la égida de la Fundación Universitaria San Pablo CEU.Por su propia vocación el CEU se consagra a la enseñanza, a la investigación y la formación de los estudiantes. Su propuesta educativa persigue asegurar una enseñanza basada en el rigor, la exigencia, la calidad y la formación en humanidades, proponiendo al mismo tiempo una visión cristiana del hombre y del mundo que ofrezca a los jóvenes de hoy la posibilidad de un diálogo fecundo entre la fe y la razón, entre la fe y la cultura. Una propuesta que pone en el centro la exigencia fundamental de todo educador cristiano, la exigencia de transmitir la verdad, la verdad que es inseparable de Dios, Nuestro Señor, y de hacerlo además en todos los campos del conocimiento y del saber humano. Alcanzar la verdad es para Santo Tomás un fin en sí mismo, pero en la tradición de la Universidad católica es, sobre todo, alcanzarla para entregarla a los demás. Esto es lo propio de nuestra misión en el campo de la educación. Toda una gran propuesta educativa y de promoción de la cultura y del pensamiento al servicio de la verdad que nos precede y que nos hace libres y se realiza en el amor, ofreciendo en el actual panorama de gran «emergencia educativa», tal como describe el Papa Benedicto XVI que persigue conjugar su acción educativa con su compromiso moral al servicio del bien del hombre y de la comunidad. Un compromiso indeclinable con los principios e ideales enraizados en nuestra civilización cristiana, la dignidad de todo ser humano, el reconocimiento de los derechos naturales que le son propios, que ni surgen del consenso entre los hombres ni de las mayorías parlamentarias, sino que preceden a todo ello y están inscritos en el ser del hombre. Por ello, la concesión de la Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma de Madrid, coincidente con la conmemoración del 75 aniversario del CEU y prácticamente con el Centenario de la ACdP resulta un momento obligado mi agradecimiento más sentido y mi consideración más distinguida, a todos los que, desde su fundación y a lo largo de décadas ya sean autoridades, dirigentes, profesores, sacerdotes, o personal de cualquier índole han hecho posible con su esfuerzo y entusiasmo comprometido que el CEU sea hoy una realidad viva comprometida, viva y floreciente, con prestigio, trascendencia social y presencia en la vida pública, y a todos los que, día a día, lo hacen posible hoy.No quiero dejar de hacer extensivo mi agradecimiento, nuestro agradecimiento, a la sociedad española. A la sociedad española en su conjunto, a los padres y a las familias de España. Su gesto de elegirnos de manera creciente como la institución en la que se forman sus hijos nos conmueve. Nos confían lo que más quieren, aquello que es carne de su carne, y sangre de su sangre. Y en el CEU no pasa desapercibido de dación para una tarea tan magna como delicada como es la formación de sus hijos. A todas nuestros actuales alumnos, miles y miles de ellos que decididamente y con firmeza inusual deciden año tras año incorporarse al Proyecto Educativo del CEU. A todos nuestros antiguos alumnos, cientos de miles, que son, generación tras generación, los mejores embajadores que pasean por España y el mundo lo que el CEU representa. A todos las personas e instituciones que nos ayudan y colaboran en todos los órdenes y que de una u otra forma está con nosotros, a todos los que nos alientan y nos animan en éste, nuestro proyecto y nuestra vocación. Y en fin, nuestro agradecimiento más sincero y emocionado a la Comunidad Autónoma de Madrid, con su presidenta al frente, que nos ha considerado dignos de merecer la Medalla de Oro de la CAM. Decía un clásico, que nosotros no podemos elegir los tiempos que vamos a vivir, pero sí podemos elegir qué hacer con ellos. Nosotros, en el CEU, lo tenemos claro. Sabemos lo que tenemos que hacer y lo haremos.* Presidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU y de la Asociación Católica de Propagandistas