La UE “reinicia” el diálogo con Turquía

El presidente Tayyip Erdogan exige en Bruselas nuevas ayudas a cambio de frenar la emigración. Bruselas está dispuesta a ofrecer contrapartidas para calmar a Ankara. La OTAN mantiene su negativa a intervenir en Siria

Bruselas recibió ayer la visita del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, como quien se ve obligado a atender a un pariente incómodo, pero necesario para preservar la paz y el orden familiar, so pena de males mayores.

El líder turco llegó a la capital comunitaria sin ánimo de ceder en su chantaje, mientras las autoridades europeas intentaban guardarse los ases en la manga de cara a unas negociaciones que se avecinan arduas y en las que Ankara no va a dar su brazo a torcer fácilmente. Al término del encuentro, tanto la presidenta del ejecutivo, Ursula von de Leyen como el presidente del Consejo, Charles Michel, alabaron el buen tono del encuentro, pero no abundaron en detalles. Bruselas está dispuesta a contrapartidas, pero el precio no está claro todavía.

Tal y como recordó la presidenta del ejecutivo comunitario antes del encuentro, tan solo estamos en el comienzo de una renegociación porque Bruselas ni puede ni quiere prescindir el acuerdo migratorio firmado con Turquía en 2016 y por el que Ankara se convertía de facto en la guardia costera de Europa a cambio de 6.000 millones de euros para auxiliar a los refugiados (3.200 ya han sido desembolsados y 4.700 comprometidos), la liberalización de los visados para los ciudadanos turcos y el deshielo en el proceso de adhesión del país al club comunitario.

De estas promesas, Turquía se queja de que solo se ha cumplido parcialmente la primera, y asegura que los desembolsos de dinero no han llegado con la suficiente celeridad. Bruselas está dispuesta a analizar todos estos puntos a pesar de las discrepancias, aunque confía en llegar a un clima de entendimiento y no aclara de dónde sacará tajada Erdogan.

El club comunitario no se niega incluso a considerar un aumento de estos fondos por encima de los 6.000 millones, pero considera que lo primero debe ser que Ankara vuelva a controlar los flujos migratorios y evita referirse a cifras concretas. «Para mí es importante que haya un consenso claro para reducir la tensión y la presión en la frontera con Grecia», aseguró Von der Leyen antes de encontrarse con Erdogan . «Todo el mundo tiene que cumplir sus compromisos», añadió la política alemana sin aclarar tras el encuentro si Turquía se había comprometido a controlar los flujos.

Discurso más duro de Von der Leyen

A pesar de que hace apenas una semana, la presidenta del ejecutivo comunitario definió a Grecia como «el escudo» de la UE, ayer endureció su mensaje respecto a las informaciones que denuncian la brutalidad sufrida por los demandantes de asilo por parte de la guardia costera griega que incluiría el uso de pelotas de goma y gases lacrimógenos. «Como principio, las respuestas deben ser proporcionadas.

Las incidencias de supuesta violencia deben investigarse. El uso excesivo de la fuerza es inaceptable», aseguró Von der Leyen, quien añadió que «tanto las fronteras europeas como los derechos humanos deben protegerse. Ambos van de la mano». También recordó la necesidad de proteger el derecho de asilo, después de que Grecia haya decretado su suspensión durante un mes.

A pesar de los intentos de apelar a la calma, el encuentro de ayer con las autoridades comunitarias vino precedido por un discurso desde Estambul en el que el presidente turco animaba a las autoridades griegas a abrir sus fronteras y que la oleada migratoria acabara afectando a otros países, en una repetición de la crisis de 2015. Un modo poco sutil de volver a dividir a los socios europeos para redoblar el precio de su chantaje.

El órdago de Ergodan llega cinco años después y con los deberes sin hacer. En este periodo, las capitales han sido incapaces de acordar una reforma del sistema de asilo y todo indica que el ejecutivo comunitario no tiene previsto resucitar la iniciativa del reparto de refugiados mediante cuotas obligatorias que fue boicoteado sin cesar por los países del Este.

A corto plazo, el ejecutivo de Von der Leyen aspira tan solo a poner en marcha un mecanismo voluntario para los menores no acompañados. De momento ha recibido la respuesta positiva de Francia, Alemania, Portugal, Finlandia y Luxemburgo. Después de Semana Santa, el ejecutivo comunitario anunciará su nueva propuesta de reforma del sistema de asilo, de la que se desconocen sus líneas maestras.

Pero Erdogan no solo quiere dinero sino también influencia. Por eso, pretende una mayor involucración en el conflicto sirio tanto de los Veintisiete como de los aliados de la OTAN, que hasta el momento se han resistido a medidas adicionales como, por ejemplo, más misiles antiaéreos. «Esperamos apoyo concreto de todos nuestros aliados en esta lucha llevada a cabo por Turquía con gran autosacrificio y en solitario», aseguró Erdogan en presencia del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El secretario general intentó calmar las aguas al subrayar que «Turquía es el aliado más afectado por las turbulencias y la violencia en Siria. Ningún aliado ha sufrido más ataques terroristas y ningún otro aliado acoge a más refugiados».

Pero los compromisos concretos siguen sin llegar. «La OTAN continuará apoyando a Turquía con diferentes medidas. Esto incluye sistemas de misiles defensiva contra la amenaza de Siria. También apoyamos a Turquía con presencia aérea y naval», declaró Stoltenberg sin aportar detalles.