¿Por qué China obliga a usar mascarilla y España no?

Pekín sanciona a quien se la quita, y en Occidente recomiendan su uso solo a pacientes, sanitarios y cuidadores. Especificamos los consejos a seguir

A woman wearing a protective face mask is seen at a residential community following an outbreak of coronavirus (COVID-19), in downtown Shanghai
Una mujer con una mascarilla en el centro de ShangháiALY SONGReuters

China empieza a celebrar que lo peor ha pasado. 3.176 muertos y 80.801 contagiados después, el pico de la pandemia parece superado. Este viernes se difundieron numerosos vídeos de hospitales vacíos, de profesionales de la sanidad celebrándolo y ciudadanos chinos quitándose las mascarillas y volviendo al trabajo.

Pero no hay que engañarse. Es una campaña de imagen para exhibir el éxito colectivo de un país y para demostrar que se puede vencer al Covid-19. El Gobierno de Pekín no va a bajar la guardia. Han sido semanas frenéticas y cualquier relajación puede dar al traste con la colosal operación de contención puesta en marcha para aislar a millones de personas, quizás la mayor de la historia.

En la nueva fase de “vuelta al trabajo”, por ejemplo, a los empleados se les mide diariamente la temperatura y se les obliga a usar mascarilla. Quien se la quita, aunque sea por un breves instantes, es penalizado con una sanción. En las calles los transeúntes la llevan, también muchos en sus casas. En muchas ciudades, incluida Pekín, está establecido que nunca asista al lugar de trabajo más del 50% del personal habitual previo a la crisis. Nunca en un mismo punto en un mismo momento. Además, por supuesto, es obligatorio mantener un metro de distancia con los demás. Y comer cada uno enfrente del otro, nunca codo con codo.

Todavía circula por las redes el famoso vídeo de la detención de una mujer en un centro comercial de Shenzhen, en el sur de China, por negarse a llevar mascarilla. Pero con todos estos precedentes, con el ejemplo chino presente en el resto de países que como el nuestro se disponen a afrontar el momento más duro de la pandemia, con incrementos exponenciales de los contagios, surge una duda muy simple: ¿Por qué allí es obligatorio el uso de mascarillas y en España no? ¿Está sobrevalorada la capacidad preventiva de las mismas?

Las autoridades sanitarias occidentales han llegado a decir que el uso de este material médico es «irracional», «innecesario» e incluso irresponsable por inútil y por el desabastecimiento que ha causado.

“Recuerde que solo deben usar mascarilla los trabajadores sanitarios, los cuidadores y las personas con síntomas respiratorios como fiebre y tos”, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su página web. “Si no se presentan los síntomas respiratorios característicos de la COVID-19 (sobre todo, tos) o no se cuida de una persona que pueda haber contraído esta enfermedad, no es necesario llevar puesta una mascarilla clínica”, añade. Recuerde que las mascarillas desechables solo se pueden utilizar una vez y tenga en cuenta también que, si no está usted enfermo o no cuida de una persona que lo esté, está malgastando una mascarilla. Las existencias de mascarillas en el mundo se están agotando, y la OMS insta a utilizarlas de forma sensata”.

Dada la psicosis generada por el coronavirus, y su expansión, llama la atención este tipo de informaciones, y también que las autoridades sanitarias españolas no hayan hecho hincapié en su uso. ¿Sirven o no sirven para evitar el contagio? ¿Deberían ser obligatorias?

El doctor Jesús Sánchez Martos, catedrático de Educación para la Salud en la Universidad Complutense de Madrid, comparte plenamente las recomedaciones de la OMS y del Ministerio de Sanidad. “Las mascarillas no hay que imponerlas, no tiene sentido. En España y también fuera se ha dado la ceremonia de la confusión en este tema -dice-. Ha faltado mucha pedagogía. Solo hay que recordar las imágenes del hotel de Tenerife con mil aislados, con los policías con la mascarilla, algo que no entendía nadie. ¿Por qué? No tenía sentido si seguimos las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y la OMS”.

Respecto a la obligación de las autoridades de Pekín de usar la mascarilla, recuerda en primer lugar que “España no es comparable con China. No es un país democrático y si deciden cerrar todo no pasa nada. En China primero se callaron la aparición del virus, y cuando se propagó más y más, apareció la histeria colectiva. Y surge el pánico, la pandemia del coronavirus se ha convertido en la pandemia del pánico”. Todas esas circunstancias hicieron que “todo el mundo se pusiera mascarilla, no solo en China, también en Bélgica, en España, en todos los países. Con la histeria la gente pensaba que con una mascarilla se podía proteger, y está demostrado que solo sirven para que personas contagiadas no contagien a los demás”.

Quién y cómo usar las mascarillas

“En primer lugar hay que decir que se debe utilizar es la mascarilla que evita el contagio, por tanto debe usarla el enfermo que porta el virus, que está diagnosticado como paciente de coronavirus y clarísimamente es portador, difundiéndolo por las vías respiratorias, con el estornudo, la tos, etc.”, aclara el catedrático. “Esa mascarilla debe estar bien ajustada en la boca y la nariz: he visto a mucha gente que la lleva con la nariz está fuera porque dice que le molesta y no puede respirar. Pero la mascarilla está precisamente para evitar que los virus salgan y contagies a la persona que tienes enfrente. Esa persona, un familiar, un amigo, no debe llevarla porque en teoría el virus se queda en la mascarilla del paciente”, añade Sánchez Martos.

Entonces, surge otra pregunta: además del paciente, ¿quién debe llevarla? “Los profesionales sanitarios, que cuando atienden a alguien no saben en un primer momento si esa persona es portadora o no. También debe llevarla para no contagiar al paciente que está aislado por coronavirus. Tiene sus defensas más bajas y le podemos contagiar cualquier otra enfermedad: un resfriado, una gripe, etc. Asimismo deben usarla las personas de admisión de los hospitales”, responde.

El catedrático recuerda que "los sanitarios usan mascarilla no solo con el coronavirus, lo hacemos con cualquier enfermedad que implique inmunosupresión: pacientes sometidos a radioterapia, ancianos. Y en estas circustancias también deben llevar mascarilla los cuidadores. Es esencial: hay que cuidar al cuidador. Este, en el domicilio es tan importante como el profesional sanitario en el hospital. Los pacientes que están aislados en casa, que están diagnosticados o son sospechosos, hay que atenderlos con mascarillas y guantes.

Sánchez Martos aclara que "es muy importante saber quitárselos. La mascarilla se tiene que quitar desde atrás, desde las gomas de atrás para no tocar la parte frontal que acumula todos los virus. Y los guantes hay que sacarlos desde dentro, por tanto se meten los dos dedos por el interior, como si le diéramos la vuelta. Así todo lo que ha estado en contacto con el guante se queda dentro.