¿Cálidos católicos y fríos calvinistas?

Los protestantes del norte tienen menos muertos por el coronavirus, rentas más altas y son más felices. Que el Covid-19 se haya cebado con la católica Italia y España no es un castigo

Entre las 95 tesis que Lutero clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg contra las indulgencias de la Iglesia no constaba ninguna que anticipase castigo alguno a los católicos de sur, ni plaga que llegase 500 años después. Es cierto que los dos países más fieles a la iglesia de Roma, Italia y España, han sufrido de manera especial la pandemia del coronavirus, en contra de los países protestantes.

No es así, aunque se haya querido contraponer una Europa calvinista frente a otra más apegada al incienso, el boato y la caridad. La eficacia del norte frente a la improvisación y el «non far niente» mediterráneo. Se ha hablado mucho de los afectos, de los abrazos y besos de unos y de la fría distancia de otros. Se ha dado por válida la idea propuesta por Max Weber en 1905 de que el protestantismo favorecía el crecimiento económico más que el catolicismo.

El profesor de la Universidad de Múnich David Cantoni ha rebatido en un estudio de 2013 esta tesis analizando a la población de 272 ciudades de lo que fue el Sacro Imperio Romano Germánico –extenso territorio que incluye zonas de Alemania, Austria, Suiza, Eslovenia, Polonia, Países Bajos, Francia, Italia y República Checa– en un largo periodo de 1300 a 1900. Ha partido de la población –el único dato fiable del que disponía a lo largo de seis siglos– como representación de crecimiento productivo y la conclusión a la que ha llegado es que el desarrollo fue igual en las dos confesiones.

En 2007, los profesores David Woessmann y Sascha O. Becker relacionaron la mayor prosperidad económica de las regiones protestantes no a la ética del trabajo sino a la educación que venía de la obligatoriedad de la lectura de la Biblia, lo que revirtió en una mejor educación.

Otra cosa es trasladar mecánicamente hechos históricos a sociedades desacralizadas. Inglaterra, con su iglesia anglicana, tampoco es ya un ejemplo de superioridad frente al coronavirus, situándose a la cabeza de muertos en Europa. El aislamiento geográfico de Islandia, Noruega, Suecia o Finlandia en nada tienen que ver el abarrotado ágora del sur.