“Líbano se está muriendo”: nuevas protestas por el desplome de la moneda local en plena crisis económica

Los manifestantes han bloqueado las carreteras ante el deterioro de la libra libanesa, que ha perdido el 75% de su valor

Por segundo día consecutivo, cientos de libaneses han salido a la calle a protestar contra la crisis financiera que está estrangulando los bolsillos de la gente. Las protestas se han reactivado después de que la Libra Libanesa (LL) haya perdido el 75% de su valor frente al dólar.

La libra libanesa se cotiza hoy a más de 7000 por un dólar. Esto significa que el salario mínimo ha pasado a ser cien dólares. Una catástrofe”, se quejó a LA RAZÓN Mira, una manifestante de Beirut.

La rabia de los libaneses ha quedado patente después de que varios grupos de manifestantes hayan cerrado carreteras, incendiado algún vehículo y asaltado la sede del edificio de la Electricidad de Líbano.

Este jueves, el presidente libanés, Michel Aoun, llamó al “diálogo nacional”, pero solo once de los veinte líderes políticos asistieron a la cita en el Palacio de Baabda (el presidencial). El boicot por parte de los suníes y sus aliados cristianos es un claro reflejo de que el país está de nuevo fraccionado por el sectarismo. Sin éxito de una unidad nacional, el rais libanés advirtió de que “hay quienes explotan la ira de la gente y sus demandas legítimas para generar violencia y caos, y obtener ganancias políticas”.

Si pensamos que el hambre y el desempleo tienen un color confesional o político, estamos delirando”, sentenció Aoun.

Mientras los líderes políticos discutían en salón presidencial, la autopista hacia Baabda se llenó de manifestantes que ya sólo quieren un cambio de Gobierno.

“Líbano se está muriendo”

Vine aquí hace nueve años, pero moralmente no puedo abandonar ahora mi país aunque tenga doble nacionalidad. Líbano se está muriendo, nos estamos muriendo todos porque no hay expectativas de un cambio. No podemos más”, lamentó Paula, de origen brasileño.

Una cadena humana portando mascarillas con una X dibujada y pancartas con “No más confianza” se blindó en la carretera para hacer una protesta en silencio en contra de la gestión del gobierno por la crisis financiera.

No se si aún tenemos algún tipo de esperanza. Es muy triste ver que lo hemos perdido todo. Ahora más que nunca los libaneses tenemos que uniros para poder lograr el cambio. No queremos ser representados por esta élite política que nos está robando”, denunció Nadia, una manifestante jubilada.

Emergencia financiera

Con la moneda local convertida en papel mojado, el presidente del parlamento libanés, Nabih Berri, ha llamado a decretar la emergencia financiera al Gobierno, al Banco Central y la Asociación de Bancos.

Según Berri, el país está “maniatado” por las maniobras del mercado negro que ha sido el “responsable” de la caída al vacío de la LL.

Pero para que el Fondo Monetario Internacional pueda inyectar dinero, Líbano tiene que implementar unas reformas económicas que habían comenzado con un plan de rescate que ha hundido aún más la economía local.

Los donantes internacionales han perdido toda esperanza con Líbano y al menos que las reformas sean tangibles no habrá ayuda financiera. Las condiciones requeridas implican reformar el debilitado sector de la electricidad de Líbano, -un agujero negro que le está costando al Tesoro del Estado alrededor de 2 mil millones de dólares en subsidios anuales-; combatir la corrupción rampante en la administración pública; poner fin al despilfarro de los fondos públicos; cerrar los cruces fronterizos ilegales entre Líbano y Siria, entre otras.

A tenor de esto, el secretario general de Estados Unidos, Mike Pompeo advirtió este miércoles que su país está dispuesto a ayudar a Líbano “siempre que lleve a cabo reformas reales” y el Gobierno libanés “se aleja” del partido milicia proiraní Hizbulá.

Otra protesta irrumpió frente al Palacio de Justicia para denunciar la falta de trasparencia de la Justicia y una judicatura independiente. Además, los manifestantes pidieron la liberación de 21 activistas y manifestantes que han sido arrestados durante las últimas protestas violentas en Beirut y Trípoli.

Poco a poco comenzaron a subir el tono hasta acabar con enfrentamientos con la Policía. Un manifestante fue fuertemente golpeado en la cabeza cuando se acercaba a la puerta protegida de Palacio de Justicia y cayó al suelo inconsciente.

Hablan de diálogo, de paz civil, y detienen a activista y manifestantes antigubernamentales, pero no a todos esos que llevan armas y nos amenazan en las calles”, se había quejado Mohamed, un joven de Trípoli.

Hoy es el principio. No vamos a parar hasta que caiga este gobierno. No tenemos nada que perder: o es el cambio por las buenas o por las malas”, exclamó otra manifestante.

Las manifestaciones se han repetido en otras ciudades de Líbano. En Sidón y Tiro (ambas al sur del país), los comerciantes cerraron sus tiendas para participar en las protestas por las deterioradas condiciones de vida causadas por el incremento del dólar frente a la LL. Los comerciantes denunciaron que 1.200 compañías se irán pronto a la bancarrota y 5.000 familias se verían afectadas por el desempleo.