“López Obrador ha pasado de burlarse del coronavirus a asumir su crisis más grave”

Con 9.000 contagios diarios y 45.000 muertos, México atraviesa los peores días de la pandemia

Las tensas y estrechas relaciones entre México y EE.UU. en cuatro claves
Una imagen de archivo del presidente de Mexico, Andrés Manuel López ObradorJosé MéndezEFE

México está viviendo sus peores días de pandemia. Durante estas horas los casos alcanzan cifras cercanas a los 9.000 infectados por día y un total de 45.000 muertos. Las cifras resultan aterradoras. El presidente del país azteca, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), está enfrentando lo que podría ser su crisis más aguda desde que tomó posesión en diciembre de 2018.

El primer mandatario parece tomar conciencia y la mascarilla comienza a ser parte de su vestimenta diaria. Mientras que semanas atrás prácticamente se burlaba de las necesarias medidas de distanciamiento, hoy se da cuenta que el problema se le ha ido de las manos. Entre otras cosas, porque resulta imposible decretar de manera obligatoria un confinamiento nacional en un país donde el 56% de su economía es informal. Por otro lado, porque hacerlo representaría una inmensa contradicción y sería blanco fácil de la crítica.

No podría afirmarse que los poderes públicos en México son completamente autónomos. No solamente con este gobierno sino con los anteriores. Parece evidente que el ejecutivo tiene incidencia sobre las decisiones de algunos jueces. En este sentido, y en el marco de una pésima gestión de la pandemia, el estado mexicano logró la extradición del ex presidente de Petróleo Mexicanos (PEMEX), Emilio Lozoya, durante la gestión de Enrique Peña Nieto.

Ciertamente, este golpe judicial podría significar oxígeno para el primer mandatario entre sus votantes. Se trata entonces de una acción que responde a una de sus promesas de campaña que es el ataque a la corrupción. La búsqueda, captura y encarcelación de políticos del pasado que claramente estuvieron envueltos en casos de corrupción será una permanente «carta debajo de la manga» de cara a las elecciones de 2021. No ha de extrañarnos que durante el año que resta para la cita electoral intermedia sigan ocurriendo este tipo de eventos que le permitirían compensar errores de su administración.

Se especula que durante la campaña electoral de 2018 hubo negociaciones entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido que gobernó entre 2012 y 2018, y el entonces candidato del partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA). Parte de los acuerdos suponían la no interferencia del Estado en las elecciones, dejando camino libre al líder populista de izquierda para ganar la elección.

En contraparte, la petición sería la no persecución ni encarcelamiento de funcionarios corruptos una vez llegara al poder. De haber existido dicho acuerdo, todo parece indicar que AMLO desvanecerá poco a poco lo acordado. Lo hará por necesidad, por la simple razón que necesitará tapar los errores de su gestión como el manejo de la pandemia e incluso algún caso de corrupción en sus filas.

Dentro de este contexto será imperativo que la actual administración cambie el rumbo de cara al coronavirus, sobre todo desde lo discursivo. Por ahora, las contradicciones son frecuentes, los mexicanos siguen haciendo vida normal en las calles, y las cifras siguen rompiendo récord día con día.