Un octogenario, acusado de matar a su mujer enferma de Alzheimer: “me insultaba, era mala, no veía salida”

Michel apuñaló a su mujer y trató de suicidarse

Michel G., de 88 años, está sentado en el banquillo de los acusados por haber matado con un cuchillo a su mujer, enferma de Alzheimer, en abril de 2017 en su apartamento parisino. Llevaban 62 años casados. Muchos años de felicidad, “tenía una mujer perfecta” ha explicado durante el juicio. Hasta que la maldita enfermedad entró en sus vidas en 2013. Primero fuero olvidos, confusiones, pero la situación comenzó a degenerar. “Se paseaba en camisón, se imaginaba cosas. No me reconocía. Cuando tu mujer te dice ¿quién es usted?, se hace raro. Me decía groserías, me insultaba, ella que siempre fue tan correcta. Era mala, mala, mala....", ha relatado el octogenario, según Le Figaro.

Michel y Jacqueline se casaron el 23 de abril de 1955. Él era electricista, ella costurera. Viven en París, pasan fines de semana en su casa de campo, viajan, comparten momentos con amigos. Una vida tranquila, normal, feliz. “Teníamos una vida magnífica”, se emociona Michel al recordar. La única sombra en su vida fue la ausencia de hijos, esos hijos que nunca llegaron tras tres abortos.

El octogenario ha hecho ante el tribunal un retrato del infierno vivido en sus últimos años de matrimonio. Su sufrimiento por ver a su mujer en ese estado, confundiendo el teléfono con el telefonillo, dejando pudrirse la comida en la nevera, rechazando ayuda externa. Hasta que en abril de 2017 no aguantó más. Por enésima vez le dijo a Jacqueline que necesitaban ayuda. Por enésima vez ella lo rechazó, esta vez cuchillo en mano diciendo que no quería a nadie. Él le quitó el cuchillo, lo dejó en la mesilla de la habitación, ella se durmió. Y él se dijo que no veía salida a la situación. La apuñaló mientras le sujetaba las muñecas y ella le preguntaba por qué lo hacía.

Tras matarla, se tomó unas pastillas y se cortó las venas con la intención de suicidarse. “Creo que dormí dos días”, dice. Al despertar llamó a su médico de cabecera que descubrió el drama. Michel acabó en el hospital hasta mediados de julio. Después, su hermana lo acogió en casa. Él no paraba de llamar a Jacqueline. "Cuando pienso en la vida que he vivido... que terminó así, me pongo enfermo. Amaba a mi esposa. Pero no veía una salida. Nunca debí haber hecho algo así ". Los psiquiatras que examinaron al acusado citan la existencia de “tensiones emocionales” así como “agotamiento físico y mental”.