Y los ganadores son...
Hay «Trumpismo» para rato, como así lo atestigua el despertar de los “somewhere” (los enraizados, los invisibles, los que votan in situ) frente a los “anywhere”
Jorge Verstrynge

El ganador no es el poder mediático. A pesar del intervencionismo de los “Gafam” (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) y de la censura de las principales cadenas de televisión a discursos e intervenciones de Trump. A pesar de su intento de dictar la verdad oficial y denunciar presuntas falsedades. El ganador no es un poder mediático que ha pasado de informar neutralmente - dentro de las limitaciones que esta afirmación tiene - a autoproclamarse paladín de la moralidad, de lo adecuado, de la corrección... a erguirse como cabeza de lanza de una brutal campaña anti-Trump.

¿Acaso es al poder mediático al que corresponde decretar el vencedor de unas elecciones? ¿Aun sin haber conseguido impedir el incremento de votos negros y latinos a Trump? ¿Habiendo fracasado en su intento de evitar la consolidación histórica del “Trumpismo” en la política y la economía del país? El “Trump derangement syndrome” (síndrome de la molestia que causa el expresidente) ha perdido. El republicano ha ganado cinco millones más de votos que en su primera elección pese a la sospecha de los posibles trucajes llevados a cabo por la empresa Dominion Voting System, encargada de los recuentos electorales.

Los éxitos de estos cuatro años de Donald Trump en el Despacho Oval son innegables: Ha acabado con la histórica sangría económica de esas intervenciones militares llamadas “humanitarias”, ha exigido a los demás miembros de la OTAN que se retratasen financieramente, ha subvencionado menos la economía de exportación alemana y ha disminuido la dependencia económica estadounidense del exterior. Todo esto apoyado en un crecimiento económico constante, en gran parte repartido entre los menos pudientes, logrando igualar rentas al menos durante los tres primeros años de su mandato.

Presidente de la “white trash”

Políticas todas no precisamente de derechas… Además ha aplicado restricciones a la inmigración con las que ha beneficiado a los “blancos pobres” (“white trash”) y ha puesto freno de manera decisiva a esa supuestamente feliz mundialización que ha sido desastrosa paras las clases medias y bajas (Trump lo dejó claro cuando dijo “el futuro no pertenece a los mundialistas sino a los patriotas”). En definitiva, Trump ha sido derrotado (relativamente) principalmente por dos factores: el fraude electoral y la pandemia del Coronavirus, de la que se convierte en primera víctima política; pero también ha sido derrotado por los votantes de Bernie Sanders , que acaban de votar “guerra”, que acaban de votar por una política económica de derechas y aún no lo saben... ¿Y si no, por qué cree usted, lector, que todos los medios de comunicación del “establishment” estadounidense, el Establishment europeo y las bolsas de aquí y allá han celebrado con tanto entusiasmo (aunque traerá cola) el resultado que han arrojado las urnas de los comicios del imperio?

Pero hay «Trumpismo» para rato, como así lo atestigua el despertar de los “somewhere” (los enraizados, los invisibles, los que votan in situ) frente a los “anywhere” (los de todas partes, los globalizadores, los que han votado por correo) y Biden, si finalmente logra gobernar, no solo va a tropezar con un senado desobediente, lo hará además con un país en el que ya han arraigado el proteccionismo y las políticas económicas de un Donald Trump que puede que tenga que abandonar físicamente La Casa Blanca, pero que, sin ninguna duda, ha dejado una huella que será muy difícil de eliminar.

Mientras, la cuestión fundamental para los europeos, no nos engañemos, es si desde la oposición, Trump logrará evitar que Biden y sus demócratas intervengan en Ucrania, Bielorrusia e Irán y presionen demasiado a China... O lo que es lo mismo: si conseguirá impedir que Biden haga, una vez más, del Partido Demócrata el «Partido de la Guerra» tras haber sido el presidente más anti-belicista en muchos años, como así lo confirma no solo el hecho de que Estados Unidos no haya iniciado ni un solo conflicto internacional durante su mandato, sino también la retirada de tropas de Siria en 2018, la progresiva retirada de efectivos en Iraq y Afganistán etc

Estas elecciones no las ha ganado el poder mediático. Las han ganado las (aún hoy) minorías formadas por negros, hispanos y los menos nombrados “asian american”, 18 millones de votantes de los que un 24% son chinos. Una situación que tiene su espejo en la situación actual en Francia que a día de hoy es ya más sensible que la cuestión afroamericana en Estados Unidos, en un evidente deslizamiento hacia esas minorías tanto de la opinión como del voto que pretende deteriorar el poder político de la mayoría blanca. Como dice el historiador francés Guillaume Cuchet « os historiadores futuros quizás se pregunten cómo los europeos pudieron dejar crecer en su casa, desde los años 50, un problema inexistente hasta entonces ».

PD: Sobre el posible fraude ya se verá; pero conviene recordar el caso de Florida en las elecciones que finalmente ganó George W. Bush y el de Pensilvania de 1994, gracias también, al voto por correo... Se investigarán también esos extraños cambios de mayoría en determinados Estados; la cuestión de la falta de determinadas papeletas en colegios electorales; el rellenado de votos por Biden en las urnas (insistamos en el Dominion Voting System) etc.

Jorge Verstrynge es profesor de Ciencias Políticas y asesor de Podemos