El órdago de Navalni para exigir atención médica

El opositor ruso desafía al Kremlin con una huelga de hambre. Desde que entró en la severa prisión de Pokrov ya ha perdido 8 kg

Hace un mes que Alexei Navalni fue condenado por un tribunal de Moscú a cumplir dos años y medio de cárcel
Hace un mes que Alexei Navalni fue condenado por un tribunal de Moscú a cumplir dos años y medio de cárcelAlexander Zemlianichenko

Hoy hace un mes que Alexei Navalni fue enviado por un tribunal de Moscú a una prisión estatal para cumplir los dos años y medio de condena que le quedaban por el famoso caso Yves Rocher, que llevó al activista ruso en el año 2014, a asumir una pena de prisión de más de tres años al ser declarado culpable de malversar 30 millones de rublos (330.000 euros).

Desde su entrada en prisión, Navalni, de 44 años, ha podido dar a conocer a través de sus abogados varios detalles de su vida carcelaria como, por ejemplo, que se encuentra en la Colonia Correccional Nº2 (IK en ruso) de Pokrov, en la región de Vladimir, a unos cien kilómetros al noreste de Moscú. Hace un par de semanas, el activista publicó en su cuenta de Instagram una entrada en la que describía las severas condiciones de su presidio, denunciando los estrictos controles a los que se veía sometido y la falta de sueño provocada por los recuentos nocturnos, acompañando a su denuncia una fotografía reciente con el uniforme carcelario y el pelo rapado. El preso más famoso de Rusia describía la prisión como un «campo de concentración».

Este miércoles, Navalni ha vuelto a ser noticia al anunciar una huelga de hambre indefinida para protestar por las condiciones de vida en la prisión donde se encuentra, afirmando que su salud se está deteriorando por no recibir una atención médica adecuada. De nuevo, ha sido en su cuenta de Instagram donde Navalni ha denunciado su situación. «Tengo derecho a llamar a un doctor y obtener medicamentos. Simplemente no me proporcionan ninguna de las dos cosas. El dolor de espalda se ha trasladado a la pierna. Las áreas de la pierna derecha y ahora la izquierda han perdido sensibilidad. Fuera de chiste, esto ya molesta». Según el bloguero, lejos de cumplir sus peticiones, el personal de la prisión le despierta ocho veces cada noche, lo cual está agravando su estado de salud y ya ha sido avisado de que podría cumplir un período en aislamiento por haberse saltado algunas de las estrictas normas de obligado cumplimiento en la cárcel.

«Todos los presos que se declaran en huelga de hambre deben ser pesados. A Navalni también le pesaron. Según los documentos de la cárcel, llegó con 93 kilos; ahora pesa 85. Es decir, ocho kilos menos incluso antes de la huelga», denunciaron ayer los seguidores de Navalni y recalcaron que «aún no sido visto por un médico».

Los abogados y colaboradores de Navalni afirmaron el 24 de marzo que se encontraban sumamente preocupados por «el fuerte deterioro de la salud» del activista ruso. Leonid Volkov, uno de sus más estrechos colaboradores declaró que el político se quejaba de varias dolencias, entre ellas fuertes dolores de espalda y la falta de sensibilidad en una pierna, denunciando que el tratamiento llevado a cabo por el personal de la prisión consistió en administrar al opositor dos pastillas de ibuprofeno.

La reacción del centro penitenciario no se ha hecho esperar y, a través de un comunicado, ha informado que «el condenado Navalni, de acuerdo con sus indicaciones médicas actuales, recibe toda la asistencia médica necesaria», recordando que las condiciones del opositor, al igual que las de todos los presos del centro, cumplen con los requisitos de la legislación vigente, incluido el derecho a descansar ininterrumpidamente durante ocho horas.

El Kremlin, a través de su portavoz, Dmitri Peskov, ha declinado hacer comentarios sobre la huelga de hambre iniciada por el opositor, indicando que «todos los casos individuales están sujetos a la consideración del Servicio Penitenciario Federal» y «de ninguna manera son objeto de comentarios».