El presidente de Baviera desvela sus aspiraciones para suceder a Merkel

Markus Söder competirá frente al actual líder de la CDU, Armin Laschet, para ser el candidato de los conservadores en las elecciones de septiembre

El líder de la CDU, Armin Laschet, y presidente bávaro, Markus Söder
El líder de la CDU, Armin Laschet, y presidente bávaro, Markus Söder FOTO: POOL

Markus Söder, de 54 primaveras, ministro-presidente de Baviera y jefe de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) sale al ring como candidato a canciller de la Unión, la coalición democristiana que lleva gobernando el país desde hace más de una década: “Si la CDU está dispuesta y me quiere como candidato, estoy dispuesto”, aseguró.

En una reunión de las directivas de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) y de la CSU celebrada este domingo en Berlín, en la que también participó la canciller Angela Merkel, se presentaron las propuestas de ambos partidos para la batalla electoral, que culminará el próximo septiembre y cuyos resultados estarán muy disputados. El partido de la canciller propone a su presidente y sucesor de Merkel, Armin Laschet, actual ministro-presidente de Renania del Norte-Westfalia, muy criticado por sus cambios de parecer en torno a la gestión de la pandemia.

Söder, doctor en Derecho y político de carrera, tiene a su favor las encuestas de popularidad, que lo priorizan incluso en el Estado que gobierna Laschet, en un momento en que la Unión atraviesa la mayor crisis de su historia. La baja intención de voto con alrededor de un 27% de los votos, el ascenso del Los Verdes, así como el escándalo del cobro de comisiones por la concesión de contratos con mascarillas han puesto en cuestión la continuidad del Gobierno de la Unión en Alemania.

En los próximos días comenzará un proceso en el interior de las cúpulas de ambos partidos y se espera que, como muy tarde, al final de la semana que viene se sepa quién encarnará la propuesta a canciller de los conservadores alemanes.

Por ahora, el único que se ha pronunciado al respecto de la posible votación ha sido el presidente del Parlamento y ex ministro del Interior y de Finanzas de Merkel Wolfgang Schäuble, para criticarla. Una elección crearía “cicatrices” y podría producir malestar en el seno de la coalición electoral de la Unión, que normalmente elige a los candidatos por consenso y no por votación.

Aunque lo cierto es que el consenso durante las últimas elecciones era simplemente Merkel. La canciller no solo se marcha de la política activa, sino que en estos últimos meses su poder se ha visto erosionado, algo a lo que no están acostumbrados ni su partido ni sus electores.

El nuevo candidato bávaro aseguró que “hay que representar el espíritu de cada tiempo” y que cooperará con Laschet, independientemente de quién de los dos sea el candidato al final. Sabe que en su “Länd” dejará un vacío en la CSU difícil de llenar debido a su personalismo y a que no hay un sucesor claro. Laschet, por su parte, habló del contenido del futuro programa electoral y destacó la importancia de Alemania para “mantener Europa unida”. La modernización del continente y la ecología tendrán prioridad en el reclamo electoral de la Unión, aseguró.

“Ambos sabemos la responsabilidad que tenemos”, explicaba Söder en una entrevista con la televisón pública ARD. “No había planeado en mi vida una candidatura a canciller, pero las encuestas y las expectativas de muchas personas, aunque no juegan el papel decisivo, sí juegan un papel importante”, justificaba su decisión. Söder es considerado dentro del Gobierno como el “ala dura” en la lucha contra la pandemia y los últimos meses han hecho aumentar su popularidad frente a un Laschet que, en un principio, pareció no tomarse el coronavirus en serio y proponía planes de apertura en medio de la primera ola.

Laschet, por su parte, aseguraba en el mismo medio que “nada está decidido aún” y que buena parte de la dirección de la CDU y algunos ministros presidente están a favor de su persona como sucesor de Merkel. El líder de la CDU aseguró que las diferencias entre ambos en el pasado, en relación sobre todo a la crisis de los refugiados y la del euro, durante las cuales Söder demostró que forma parte del ala derecha de la Unión, no juegan un papel en el presente. La decisión no se tomará “online”, sino de forma presencial. “En un momento tan importante como éste, tanto en relación a la pandemia como al futuro de la CDU es importante que las decisiones no se tomen de forma digital sino en reuniones físicas”, aseguraba.

Lucha contra la pandemia

Aunque la esperada sorpresa del día fue el anuncio de la candidatura de Söder, Ralph Brinkhaus, presidente del grupo parlamentario de la Unión, aseguró que “el tema principal ha sido hoy por supuesto la situación de la pandemia”. Las todos los miembros de ambas directivas, aseguraba éste, están de acuerdo en que “es necesario un mecanismo de emergencia a nivel nacional”, en referencia a la modificación de la Ley de Protección contra Infecciones, cuyo cambio se espera el próximo martes. Esta norma es la que hace posible las restricciones para contener la pandemia, ya que Alemania no dispone de un mecanismo similar el estado de alarma a nivel nacional.

Los expertos que aconsejan al Gobierno alemán coinciden en que el país se encuentra en el momento más delicado de la pandemia y en medio de la tercera ola de infecciones, que no paran de ascender debido a la variante británica, que supone más del 90% de los nuevos casos.

Las UCI tienen que tratar en estos momentos a 4.566 pacientes con covid y, de continuar como hasta ahora, la Asociación para la Medicina Intensiva y de Emergencia DIVI ha asegurado que podría haber unos 6.000 pacientes a finales de abril. Una cifra tal ha vuelto a avivar el debate sobre el posible triaje, mientras Merkel espera recibir el apoyo necesario el martes para cambiar la ley e imponer un nuevo confinamiento.

Las medidas que se impondrían a nivel nacional ya han sido decididas y quedarían plasmadas en la nueva ley. A partir de 100 nuevos casos por cada 100.000 habitantes en la última semana, se impondría de forma automática el cierre de toda la vida pública a excepción de las tiendas de alimentación y otros servicios indispensables. Media Alemania supera dicha incidencia ya. A partir de una incidencia de 200, cerrarían las escuelas. Se impondría así mismo un toque de queda de las nueve de la noche a las cinco de la madrugada.

Las restricciones estarían, de nuevo, centradas en la vida privada y no en las industrias o el empleo. El ministro de Trabajo, Hubertus Heil, del Partido Socialdemócrata (SPD), quiere presionar a su socio de Gobierno para que, al menos, se impongan los test obligatorios en los puestos de trabajo, al igual que se han impuesto en las escuelas. La Unión está en contra y no queda claro quién tendría que costearlos.