El refugiado sirio que busca “justicia”: mercenarios rusos torturaron y mataron a su hermano

Miembros de un oscuro grupo radical asesinaron a Mohamed, lo decapitaron, garabatearon mensajes en su pecho y después difundieron los vídeos de la tortura

Cuatro años después, tres ONG de Siria, Francia y Rusia presentaron en marzo un caso legal histórico contra Wagner. IMAGEN DE ARCHIVO EP
Cuatro años después, tres ONG de Siria, Francia y Rusia presentaron en marzo un caso legal histórico contra Wagner. IMAGEN DE ARCHIVO EPZAPOREAK ZAPOREAK

Un campo petrolero del desierto central de Siria se ha convertido en una cámara de tortura improvisada. Allí, cuatro hombres con uniforme militar inmovilizan a otra persona y le rompen las manos y los pies con un mazo. El hombre pide ayuda, lo que hace que los vestidos de militares, mercenarios de Rusia, se rían de él, lo ahoguen y maten, y después de decapitarlo, garabateen grafitis en cirílico en su pecho sin vida, en los que hacían referencias a las fuerzas aerotransportadas rusas. Todo ello mientras suena una canción militar nacionalista rusa.

Así fue la muerte de Mohamed, un trabajador de la construcción sirio cuyas últimas palabras eran las de Shahada, una declaración de su fe musulmana. Mohamed era padre de cuatro niños pequeños, y había sido arrestado en el Líbano cuando regresaba a casa en marzo de 2017. No volvió a ver a su familia, ni su familia a él, cuando se habían despedido antes de irse a trabajar aquel día.

Cuatro años después, tres ONG de Siria, Francia y Rusia presentaron en marzo un caso legal histórico contra Wagner, el oscuro grupo militar privado que se dice que tiene vínculos con el oligarca Yevgeny Prigozhin, relacionado con el Kremlin, aunque el Ejecutivo ruso niega cualquier conexión. La demanda estaba a nombre de Abdullah,, siendo la primera vez que alguien responsabiliza a un miembro de Wagner de tal atrocidad. Según los grupos de derechos humanos, la lista podría ser mayor.

Abdullah huyó de Siria en el año que mataron a su hermano, y ahora ha roto su silencio en una entrevista a CNN. “Quiero que el mundo se entere del caso de mi hermano, para que estos criminales rindan cuentas”. La última vez que hablaron fue en una llamada en abril de 2017, cuando Mohamed le dijo que había sido detenido y llevado a Damasco, obligado a unirse al Ejército.

“Él dijo: ‘Dale lo mejor a mi padre y a mi madre, pídeles que me perdonen, voy a hacer algo, me voy a ir, no sé si podré volver contigo o no”, recordaba. También dijo que cuidara de su esposa y que siguiera confiando en su familia. “Mi hermano nunca va a volver, se ha ido”.

Supieron del “desenlace” de Mohamed de casualidad

Los familiares de Mohamed no conocieron lo que había sucedido con él hasta muchos meses después, cuando salió a la luz un vídeo donde se mostraba una tortura de estos mercenarios y, casualmente, era él el protagonista. “Un día un chico de nuestro pueblo me envió un videoclip y me dijo: ‘Mira el video, podría ser tu hermano’. Por supuesto, reconocí a mi hermano, por su ropa, su voz, su apariencia. Estaba siendo torturado por soldados, no eran sirios, no entendíamos lo que decían”.

Luego apareció un segundo vídeo, dos meses más tarde, con el que desterraron todas las esperanzas de que pudiera seguir vivo. Mostraba, desafortunadamente, que estaba siendo decapitado. “En el primer vídeo se estaba moviendo, pero con el segundo... No salí de la habitación durante días”. Además, Abdullah cuenta que su otro hermano desarrolló una especie de enfermedad psicológica por culpa de la muerte de Mohamed y de haber visionado cómo lo habían matado.

Estados Unidos, un combatiente del grupo “inesperado”

En febrero de 2018, un ataque de Estados Unidos mató a decenas de combatientes de Wagner mientras avanzaban hacia un campo petrolífero. Moscú quiso desmarcarse, pero cuando los cuerpos de los mercenarios rusos llegaron a casa, quedó claro que se trataba de una operación del grupo.

Hasta ahora, la demanda de Abdullah no ha prosperado y se encuentra estancada. Abdullah nunca ha oído hablar de Wagner. Solo le importa que los asesinos de su hermano “rindan cuentas”. “No seremos como ellos, solo queremos que los metan en la cárcel. Si alguien no les hubiera dado luz verde, no lo habrían hecho”.