“De cara al futuro, Bruselas se está quedando sin opciones en sus relaciones con el Sáhara Occidental”

Hugh Lovatt, analista de European Council on Foreign Relations, analiza para LA RAZÓN los efectos de la sentencia de la Unión Europea sobre Marruecos

Esta sentencia debe entenderse en el marco de las relaciones de la UE con los territorios no autónomos y sus obligaciones de respetar el derecho de autodeterminación de sus pueblos
Esta sentencia debe entenderse en el marco de las relaciones de la UE con los territorios no autónomos y sus obligaciones de respetar el derecho de autodeterminación de sus pueblos FOTO: CEPESCA CEPESCA

¿Cuál será el principal efecto de la sentencia de la Unión Europea que declara inválidos los acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos?

Como resultado de la sentencia del Tribunal, los pescadores de la Unión Europea ya tendrán permitido operar en aguas del Sahara Occidental bajo los permisos marroquíes, mientras que las exportaciones marroquíes procedentes del territorio quedarán excluidas de los aranceles preferenciales de la Unión Europea. Esto pondrá a los importadores y a los operadores pesqueros de la UE en una posición legal arriesgada, ya que estarán operando fuera de la legislación de la UE. Y, de hecho, el Polisario ha dejado claro que esto es sólo el principio y que tiene la intención de iniciar otros procedimientos legales para pedir una compensación monetaria a las empresas privadas y a la UE.

En términos más generales, la sentencia reafirma la “política de diferenciación” de la UE, por la que está legalmente obligada a excluir el territorio del Sahara Occidental de todos los acuerdos con Marruecos. Esto ya ha afectado al acuerdo de aviación entre la UE y Marruecos (que el Tribunal dictaminó anteriormente que no se aplicaba al Sáhara Occidental) y podría extenderse a otros ámbitos, como los programas de financiación y los proyectos de investigación y desarrollo.

Esta sentencia debe entenderse en el marco de las relaciones de la UE con los territorios no autónomos y sus obligaciones de respetar el derecho de autodeterminación de sus pueblos. Aunque el Tribunal no caracterice la presencia de Marruecos en el Sáhara Occidental (más allá de negar su soberanía sobre el territorio), existen claros paralelismos con las relaciones comerciales de la UE con Israel y los territorios palestinos ocupados: también allí la UE se ha visto obligada a aplicar una política similar de diferenciación debido a su no reconocimiento de la soberanía israelí sobre el territorio, excluyendo los asentamientos israelíes de sus relaciones con Israel.

¿Hasta qué punto es probable que el gobierno marroquí utilice esta cuestión para presionar a España y a la UE con los inmigrantes?

La respuesta inmediata de Bruselas ha sido intentar tranquilizar a Rabat prometiendo una coordinación continua en este asunto. Como parte de esto, es probable que quiera apelar la decisión. Una vez más, esto muestra cómo la UE sigue poniendo la gestión de su relación bilateral con Marruecos por encima de cualquier otra consideración, incluido el derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental afirmado por el Tribunal. No está claro si esto será suficiente para aplacar los nervios marroquíes a corto plazo. Pero de cara al futuro, Bruselas se está quedando sin opciones. Una futura apelación sólo le permitirá ganar unos meses, y es poco probable que tenga éxito. Tarde o temprano, la Comisión y el Consejo tendrán que aceptar que no hay base para sus relaciones con el Sáhara Occidental sin el consentimiento del Polisario. A pesar de que esto puede crear enormes complicaciones en las relaciones entre la UE y Marruecos, las capitales europeas siguen metiendo la cabeza en la arena.

¿Beneficia el acuerdo de pesca entre la Unión Europea y Marruecos a los saharauis?

No, no les beneficia. Los principales beneficiarios no han sido los propios saharauis, sino la propia economía de Marruecos y su población de colonos. Las actividades pesqueras de la UE apoyan el 10% de los puestos de trabajo del sector pesquero de Marruecos, que está dominado por operadores y colonos marroquíes. Además, a cambio de los permisos de pesca marroquíes, la UE y sus empresas pesqueras han proporcionado a Rabat 40 millones de euros de compensación financiera al año. Estos fondos van directamente al gobierno marroquí, no al pueblo del Sáhara Occidental. En un informe del año pasado, la Comisión Europea admitió además que una motivación clave para este acuerdo era sobre todo la “reanudación de un diálogo fructífero con Marruecos”.