África

El secreto para salvar el planeta lo tiene Gambia

Mientras los efectos del calentamiento global acechan cada vez más el mundo, este pequeño país de África se ha convertido en un ejemplo para revertir la situación

Este territorio, situado en la costa africana del Atlántico y rodeado por Senegal, cuenta con más de dos millones de habitantes
Este territorio, situado en la costa africana del Atlántico y rodeado por Senegal, cuenta con más de dos millones de habitantes FOTO: Leo Correa AP

Después de un fin de semana en el que los líderes del G20 se han reunido y han acordado limitar el calentamiento global en 1,5ºC, lo cierto es que tienen una tarea muy compleja todavía por hacer. Estos veinte países suponen el 80% de los gases tóxicos que se emiten a la atmósfera y que tanto están acelerando el calentamiento global, así como que la promesa que han asegurado tras las reuniones bilaterales y de grupo y la “descarbonización, no será efectiva hasta mediados de siglo”.

Ahora, estos países se fijan en aquellos que, por el contrario, apenas emiten CO2 y lograr ganar esa dura batalla para salvar el planeta. Y uno de ellos es Gambia, un pequeño país africano que se ha convertido en todo un referente de las máximas potencias mundiales.

Este territorio, situado en la costa africana del Atlántico y rodeado por Senegal, cuenta con más de dos millones de habitantes. Sus ciudadanos viven mayoritariamente rodeados y condicionados por el agua, y el río Gambia recorre la estrecha y sinuosa franja del África occidental que ocupa el país. Una sociedad musulmana, dedicada a la cultura y, como la mayoría de África, que sufre las consecuencias del subdesarrollo.

Al ser un país costero, fluvial, agrícola y de tierras bajas, Gambia es uno de los países más vulnerables. Han vivido durante generaciones al ritmo de la estación seca y lluviosa. Así, los cultivos también dependen del clima. Y es que Gambia es el causante de menos del 0,01% de las emisiones mundiales. Pero sufren cada vez más las consecuencias de sequías prolongadas en sus campos. La población, cuyo 60% es menor de 25 años, ya no quieren vivir porque el agua está cada vez más salada y ya no pueden cultivar arroz como hicieron sus padres o abuelos. Por lo que se consideran “víctimas del problema”, tal y como menciona Babucarr Zaidi Jallow, director de la Oficina para el Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, a BBC.

Según el Climate Action Tracker, que compara los datos de cerca de 40 países, entre ellos los que más contaminan, si el resto de países asumiera compromisos equiparables a los de Gambia, el mundo lograría cumplir esa meta de que la temperatura de la Tierra no se eleve más de 1,5ºC. De acuerdo con el Acuerdo de París, el país espera reducir sus emisiones hasta un 44,4% en 2025, y uno de los pilares de la estrategia para alcanzar ese objetivo es el incremento de energías renovables. Dado que Gambia no es un gran emisor, la estrategia del país se centra en la adaptación y ayudar a la gente a minimizar y resistir los efectos del cambio climático.

La ayuda internacional, clave

El principal obstáculo es la falta de recursos, Además, el país también depende de la ayuda internacional. No obstante, los países ricos han incumplido la promesa de aportar hasta cien mil millones de dólares anuales para contribuir a la lucha contra el cambio climático en los países en vías de desarrollo.

También han provocado recelos y conflictos los contratos petroleros que se han firmado en los últimos años por el gobierno de Adama Barrow con la británica BP y la australiana FAR para explotar yacimientos de crudo junto a la costa gambiana.

Con apoyo y financiación internacional, los gobernantes desarrollan proyectos de plantación masiva de árboles, restauración de ecosistemas y planes para la detección temprana de efectos climatológicos adversos en las comunidades costeras. Los expertos del Climate Action Tracker aseguran que “Gambia no va camino de alcanzar sus objetivos” y “va a necesitar implantar políticas más estrictas”. Y es que, lo más necesario, es que el mundo coopere junto y que los países emisores hagan un esfuerzo para estabilizar la temperatura del planeta.