Testigo directo

Desde Járkov: “Es un miedo animal, te tiembla el cuerpo entero”

Daryna Poddubna integra la “resistencia cibernética”: rastrean la información sensible en Internet y la bloquean

Daryna Poddubna, Jarkov
Daryna Poddubna, JarkovLa RazónLa Razón

En una semana de ataques, Daryna Poddubna ha aprendido cómo suena la guerra en Járkov. Que no es lo mismo un cohete que una bomba o un tiroteo y que, según lo cerca que lo sienta, puede continuar con lo suyo o salir corriendo hacia el refugio que está a unos metros de su casa. Durante la conversación con LA RAZÓN, se aparta del teléfono dos veces para asegurarse: «Vale, nada, disculpa. Podemos continuar». Las últimas 24 horas han sido «especialmente duras». Los ataques aéreos se han incrementado notablemente y la población civil está «completamente en shock, están bombardeando a miles de civiles. Saltivka es la zona residencial más grande de toda Europa. Esto es horrible».

Hace una semana, esta chica de 23 años trabajaba en el departamento de Marketing de una empresa de Telecomunicaciones y ahora se hace «selfies» en un búnquer mientras su padre dedica la tarde a fabricar cócteles Molotov. Dice que lo peor es que «nos estamos acostumbrando a escuchar las sirenas y oír a los cazas rusos». Con sus amigas (los varones se han alistado) ha organizado una «resistencia cibernética». Rastrean Internet en busca de información sensible que pueda descubrir las posiciones del Ejército ucraniano y tratan de bloquearla.

Pese a tanto susto, Daryna también está empezando a dormir: «Los primeros cuatro días no dormí literalmente ni un minuto. Me quedaba toda la noche tumbada, pendiente del ruido de la calle y del cielo. Mi abuelo era el único que me tranquilizaba». ¿Y cómo se combate el pánico? «El terror que sientes es difícil de explicar, es un miedo animal. Te tiemblan las manos, las piernas, el corazón está disparado. Las explosiones son tan fuertes que retumba hasta el suelo. Recibimos consejos y técnicas de psicólogos para controlar la ansiedad, pero es dificilísimo».

Paisaje tras los bombardeos en Járkov
Paisaje tras los bombardeos en JárkovLa RazónLa Razón

Esta ciudad a 20 kilómetros de la frontera rusa es la segunda en importancia de Ucrania. La proximidad de los vecinos rusos lo hace todo aún más delirante. «Estábamos seguros de que esta guerra no se iba a producir. Hasta el último día negamos la evidencia porque muchos familiares viven en suelo ruso y viceversa. Tenemos una relación estrecha en todos los sentidos, personal y económica». La realidad que se negaba Daryna la siguen rechazando, pese a las evidencias, sus vecinos convertidos ahora en enemigos. «La tía de una de mis amigas que vive en Rusia no ha sido capaz de llamarla ni una vez para ver si sigue viva. Rechazan lo que nos están haciendo, su televisión les dice que nos van a liberar de los fascistas y de la OTAN y ellos hacen como que se lo creen. Se han convertido en zombies».

El 90% del entorno de esta joven ha decidido quedarse. Aunque los productos frescos escaseen y ya sufran el racionamiento; nadie puede llevarse más de 2 kilos de nada y el 80% de los comercios están cerrados. Normalmente, se despiertan al alba para comprar algo en las pequeñas tiendas (las únicas que sobreviven) antes de las siete de la mañana porque luego todo vuela. “No hay pan, ni mantequilla, ni huevos. Nosotros aún resistimos con lo que habíamos comprado antes de que comenzara todo”.

En los raros momentos de calma, Daryna recorre su vecindario. Ha comprobado cómo han atacado su viejo colegio. Dice que sus padres y abuelos no acaban de creer que la historia de repita y ahora sus hijos tengan que sufrir el espanto de la guerra. “Ellos tienen muy presente la Segunda Guerra Mundial y están en shock porque saben lo que es y nunca, nunca pensaron que también nos iba a tocar a nosotros”. Unos vecinos de la familia han perdido su casa y se han quedado sin nada. De un día para otro.

Esta joven se muestra, pese a los pesares, optimista de que saldrán bien parados y podrán reconstruir su país. Confía en el liderazgo del presidente Zelensky: “Sé que el mundo entero se reía de él porque es cómico. Los ucranianos le apoyamos en las urnas masivamente, obtuvo el 80% de los votos, porque sabíamos de lo que era capaz. Y desde luego no nos está decepcionando. Le ha tocado lidiar con la corrupción, con una pandemia y, ahora, la guerra. Estamos orgullosos de él”.