Baviera, una olla a presión xenófoba

Este Estado fronterizo, uno de los más ricos del país, es el destino más solicitado por los migrantes llegados a Alemania. Desde 2015, se repiten los ataques a albergues de refugiados

Simpatizantes de Pegida se manifiestan en contra de los inmigrantes
Simpatizantes de Pegida se manifiestan en contra de los inmigrantes

Este Estado fronterizo, uno de los más ricos del país, es el destino más solicitado por los migrantes llegados a Alemania. Desde 2015, se repiten los ataques a albergues de refugiados

Por su situación geográfica de frontera con Austria, Baviera es y ha sido desde el inicio de la crisis migratoria la región adonde habitualmente llegan más refugiados que desean fijar su hogar en Alemania. En los momentos más caóticos que dejó la crisis de los refugiados fue la región que tuvo que gestionar los mayores flujos de inmigrantes en su territorio, que alcanzaron récords históricos. También es una de las regiones, por su riqueza y tamaño, que más peticionarios de asilo debe acoger en sus fronteras según la forma de reparto que establece la ley germana.

El primer ministro de este Lander, Horst Seehofer, en otros tiempos fiel aliado de la canciller Angela Merkel, que ha visto en peligro el estatus de la región, la paz social y hasta su futuro político, ha amenazado en repetidas ocasiones al Gobierno con demandarle ante el Tribunal Supremo si no tomaba medidas para asegurar las fronteras nacionales y reducir el flujo de solicitantes de asilo que llegaban a su territorio. Seehofer reclamó en repetidas ocasiones controles fronterizos efectivos y un tope anual de 200.000 entradas de refugiados en Alemania, algo a lo que Merkel se ha opuesto hasta el momento para no echarse encima al resto de «Länders».

Desde la intensificación de la crisis migratoria, los episodios de rechazo al inmigrante han sido habituales en Baviera, especialmente a finales de 2015, donde quizá esta problemática vivió su momento más álgido. Protestas callejeras, pancartas reivindicativas, pintadas en los muros y exigencias al Gobierno de Berlín se sucedieron con el objetivo de intentar frenar la oleada migratoria y las consecuencias que tenía para la ciudad. El país que acogió solo durante el año pasado a 1,1 millones de asilados, vio multiplicarse por seis los ataques y asaltos a centros de refugiados. Y Baviera fue, a menudo, uno de los escenarios donde tenían lugar estas agresiones xenófobas que se fueron acentuando a medida que la crisis migratoria traía a fronteras alemanas más solicitantes de asilo. Aunque hasta el momento no ha habido víctimas mortales, fueron varios los ataques registrados en la región bávara. Uno de los más graves tuvo lugar en la pequeña localidad de Mitteldachstetten, en un albergue donde dormían diez refugiados, que escaparon.