Berlín respalda la permanencia de Grecia en el euro tras días de rumores

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Tsipras modera su programa económico para tranquilizar a los mercados

Tirar la piedra y esconder la mano. Ésta parece ser la estrategia de Alemania en el último capítulo de la crisis griega. El Gobierno de Angela Merkel insistió ayer en que su objetivo es que Grecia se mantenga en la zona euro, incluso tras un posible relevo en el poder como resultado de las próximas elecciones anticipadas, así como en la necesidad de que Atenas cumpla los compromisos adquiridos con sus socios europeos. «Para nosotros, como para nuestros aliados, prima la pregunta de cómo conseguir que nuestro socio de la zona euro, Grecia, cierre con éxito el programa de reformas», apuntó el portavoz del Ejecutivo, Steffen Seibert, sin llegar a desmentir de nuevo las informaciones que apuntan a que Berlín ve viable que Atenas deje la moneda única.

El portavoz rechazó, no obstante, que en la Cancillería se esté trabajando en estrategias concretas para un posible abandono de Grecia del euro si gana el izquierdista Syriza y pretende romper los compromisos adquiridos con la troika. «El Gobierno alemán no entra en especulaciones. Menos aún en especulaciones acerca de un posible abandono de un país de la zona euro», zanjó Seibert.

Mientras, en Atenas, consciente de las diferencias ideológicas entre los miembros del partido, Syriza ha optado por proteger a sus representantes políticos y centrar el debate en el ámbito económico, con ataques a la gestión de su máximo adversario, Nueva Democracia (ND), y su candidato, Antonis Samaras. Tras la presentación del programa electoral en el congreso general, los izquierdistas han evitado entrar en el cruce de declaraciones con dirigentes europeos y han dedicado esfuerzos en mejorar sus relaciones tanto con sectores de la izquierda como con algunos grupos de poder del país, tal y como mostró su líder, Alexis Tsipras, con la aparición junto a un pope y un ministro en la celebración de la Epifanía ortodoxa.

Ante la posibilidad real de gobernar, el jefe de la izquierda radical ha mudado su estrategia política y ha dedicado esfuerzos en mejorar las relaciones públicas en lugar de potenciar la imagen de la formación como un movimiento de masas. Ese renovado estilo de enfocar la campaña electoral sigue la línea de la moderación en el planteamiento de las propuestas, que desde 2012 hasta hoy han sido retocadas para evitar el pánico entre los inversores. Entonces, Syriza defendía la ruptura de los acuerdos con la troika, con la premisa de someter a referéndum esa decisión, mientras que ahora se habla de «renegociar» las «injusticias» del memorándum. Los radicales también han rebajado el tono al hablar de la suspensión del pago de los intereses de los préstamos, por lo que en las últimas semanas denominan una «reestructuración de la deuda».

En cuanto a la ayuda financiera, indispensable para llevar a cabo el programa electoral, Syriza se ha topado con el rechazo absoluto por parte de Bruselas a la inyección directa de capital del Banco Central Europeo (BCE) a través de un cambio de los tratados. Por eso los izquierdistas especulan ahora con la posibilidad de sacar el máximo provecho de las políticas expansivas del BCE, un camino que Alemania ha puesto en duda en caso de que Tsipras gobierne.

Finalmente, ante los rumores de que los griegos perderían sus depósitos, Syriza ha tenido que rectificar en su desafío de nacionalizar los bancos para evitar fugas de capitales y ha prometido garantizar los depósitos de la gente y luchar por la estabilidad del sistema. La izquierda radical todavía sugiere la nacionalización de sectores estratégicos que han sido privatizados, como el agua, la electricidad y los medios de transporte, entre ellos la aerolínea Olympic Airlines, una de las medidas más populares por lo que simboliza la compañía.

Con el programa sobre la mesa, Syriza ha pasado al ataque. Los izquierdistas han anunciado que «juzgarán a los responsables de los recortes más duros» aplicados durante la crisis. En una entrevista al «Financial Times», el economista del partido, Yorgos Statakis, expresó la intención de Syriza de perseguir a los magnates de la economía griega en los sectores donde están más presentes: el inmobiliario, los medios de comunicación y los contratos públicos mediante licitaciones. Statakis explicó, además, que la suspensión del programa de privatizaciones puede ser la única manera de revisar las condiciones de ciertas ventas «controvertidas». Neupic