Bulgaria y Moldavia dan la espalda a la UE y se acercan a Putin

Sus presidentes electos reconocen la anexión de Crimea y piden eliminar las sanciones a Rusia

Sus presidentes electos reconocen la anexión de Crimea y piden eliminar las sanciones a Rusia
Sus presidentes electos reconocen la anexión de Crimea y piden eliminar las sanciones a Rusia

Sus presidentes electos reconocen la anexión de Crimea y piden eliminar las sanciones a Rusia

Chisináu y Sofía se acercan a Moscú. Los candidados prorrusos en Moldavia y Bulgaria ganaron las elecciones presidenciales celebradas el domingo en ambos países, y el veredicto de las urnas da a Rusia nuevos aliados en Europa del Este.

Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea y extremadamente dependiente del gas ruso, aupó a la Presidencia al ex general Rumen Radev, de 53 años, que, apoyado por el Partido Socialista, obtuvo el 59% de los votos, frente al 36% de Tzetka Tsacheva, presidenta del Parlamento. Radev, que defiende a capa y espada el levantamiento de las sanciones de la UE contra Rusia, ha afirmado en múltiples ocasiones durante la campaña que Moscú no se anexionó Crimea, puesto que la península le pertenecía. La victoria de este piloto sin experiencia política ha abierto una grave crisis política en Bulgaria. El Gobierno del conservador Boyko Borisov presentó ayer su dimsión.

En Moldavia, el líder del Partido Socialista, Igor Dodon, ganó la segunda vuelta con más del 54% de los votos, superando a su rival proeuropea, Maia Sandu. Durante su campaña electoral, Dodon prometió apostar por el pragmatismo y fortalecer las relaciones con Rusia. «Sin el restablecimiento de buenas relaciones amistosas y estratégicas con Rusia, Moldavia no tiene futuro. Además, hemos mantenido este tipo de relaciones cientos de años», declaró el presidente electo.

Una de sus promesas clave es modificar el capítulo económico del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, firmado en 2014 por las autoridades proeuropeas. Esa iniciativa desencadenó inmediatamente una oleada de sanciones rusas, como el embargo sobre la fruta y la carne moldavas que dejaron maltrecha la economía de la población, que vive principalmente de la agricultura.

Para muchos analistas, la victoria de ambos candidatos ilustra las grietas crecientes en el bloque europeo, al que culpan de su lento progreso económico. «Creo que el resultado en Bulgaria es un reflejo de la crisis actual en Europa y de una sociedad que está hastiada de los actuales líderes políticos. Por eso creo que es representativo de la corriente negativa que hay en Europa. La población busca algo diferente a lo que han tenido y, obviamente, este candidato prorruso representa un cambio total», opina la analista política Amanda Paul. En el caso de Moldavia, según Paul, «se trata más de la desilusión por las acciones corruptas de la élite gobernante en los últimos años. Élite que además se suponía que estaba desarrollando políticas para hacer el país más próspero y menos corrupto». Tras los comicios, algunos medios occidentales, que temen la desestabilización de Europa, destacan que «Moscú ha recibido nuevos aliados en sus esfuerzos por recuperar la influencia en Europa del Este, que considera su tradicional patio trasero».