China reducirá 300.000 efectivos militares

Misiles DF-10 durante el desfile militar de ayer en la plaza de Tiananmen, en Pekín
Misiles DF-10 durante el desfile militar de ayer en la plaza de Tiananmen, en Pekín

Pekín exhibe su potencial bélico en el desfile conmemorativo del fin de la guerra y anuncia una reforma radical del Ejército.

En medio de la polémica que envuelve a China por su temido expansionismo en la región y el auge del nacionalismo de sus países vecinos, el presidente del país, Xi Jinping, anunció ayer el recorte en 300.000 efectivos entre las filas del Ejército de Liberación Popular (ELP). El jefe del Ejecutivo adelantó esta reforma en un discurso en el que ensalzó a China como un país que «siempre defiende el camino del desarrollo pacífico». La alocución de Xi Jinping, que tuvo lugar ante la puerta de la plaza de Tiananmen, dio paso al gran desfile militar organizado para celebrar el setenta aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en Pekín bajo el lema «el triunfo del pueblo chino en la guerra de resistencia antifascista contra la agresión japonesa». Según informó Reuters, minutos antes del comienzo de la parada, el presidente dijo en la tribuna de autoridades que reduciría en un 13% uno de los mayores ejércitos del mundo.

«Nosotros, los chinos, amamos la paz. No importa lo fuertes que nos hagamos, China nunca buscará hegemonía o expansión», apuntó Xi en una intervención en la que estuvo acompañado por sus antecesores, Jiang Zemin y Hu Jintao, también acudieron varios mandatarios de otros países como el presidente de Rusia, Vladimir Putin, o el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Otras figuras internacionales como el presidente venezolano, Nicolás Maduro, la presidenta surcoreana Park Geun-hye y sus homólogos de Egipto, Camboya, Vietnam o Sudán acudieron a una cita a la que la mayoría de los países occidentales habían declinado la invitación y enviaron a representantes de menor rango.

Tanto ellos como los miles de espectadores que siguieron la retransmisión en directo de la parada militar fueron testigos de cómo a pesar de que la intervención del jefe del Ejecutivo chino estaba llena de términos relacionados con la paz, el gigante asiático le enseñaba al mundo, acto seguido, una gran retahíla de armas de las que un 84% todavía no habían sido vistas en público.

Y es que, según los expertos, el líder chino busca convertir al ELP en un Ejército equiparable a los más punteros de Occidente poniendo al mismo nivel sus fuerzas terrestres, navales y aéreas. Según apuntó a Reuters Greg Austin, profesor asociado en el Instituto East-West de Nueva York, el recorte de tropas no tiene nada que ver con frenar la capacidad del Ejército sino que se trata de «ampliar el poder militar utilizando el dinero para generar un mayor impacto y las más altas tecnologías para poder tener un efecto más estratégico», añadió en referencia a las fronteras marítimas, cibernéticas y espaciales.

Los actos comenzaron a las 10 de la mañana hora local y tras las palabras iniciales, Xi Jinping pasó revista desde una limusina oficial a los 12.000 soldados apostados en la avenida de Changan mientras les decía «¡saludos, camaradas!». Tras volver a la tribuna, el también cabeza del Partido Comunista observó el desarrollo del desfile, que duró alrededor de 70 minutos, algo más de lo previsto. A lo largo de la parada, a la que según la cadena CCTV asistieron 40.000 personas, desfilaron veintisiete formaciones chinas, además de alrededor de mil soldados de ejércitos de diecisiete países invitados para la ocasión. Unos 500 vehículos militares, entre los que se incluían tanques y portamisiles, y diez formaciones de helicópteros y aviones también formaron parte del espectacular evento.

El cielo azul de Pekín solamente se vio alterado cuando las aeronaves que sobrevolaron la capital tiñeron de colores el firmamento de la ciudad. Fue en ese cielo donde una formación de veinte helicópteros creó un número setenta gigante para conmemorar un aniversario que hasta la fecha no había sentado nada bien en Japón. Sin embargo, a pesar de las tensiones y la ausencia del primer ministro nipón Shinzo Abe, su portavoz confirmó ayer tarde su presencia en un encuentro que mantendrán a finales de octubre ambos países junto a Corea del Sur.

El objetivo del desfile de ayer, que concluyó con la suelta de miles de palomas y globos, era no dejar indiferente a nadie. Las palabras del presidente no llegaron a calar entre muchos usuarios de las redes sociales como Twitter o Facebook, prohibidas en el país, que criticaron la puesta de gala de una nación que dice perseguir la paz mientras se arma hasta los dientes y exhibe al mundo entero su potencial militar.