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Cómo sobrevivir a 70 años de inestabilidad

La economía y la sociedad caminan al margen de los vaivenes políticos italianos

  • Atril de las ruedas de prensa en el Quirinal, sede de la presidencia italiana
    Atril de las ruedas de prensa en el Quirinal, sede de la presidencia italiana

Tiempo de lectura 4 min.

12 de diciembre de 2016. 00:57h

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Manuel Tori Roma. 12/12/2016

La tienda de ropa masculina de Adriano lleva más de veinte años abierta cerca del Castel Sant’Angelo, en pleno centro de Roma. «Un nuevo Gobierno. Otra vez, ya lo sé. ¿Y qué vamos a hacerle? Pero, bueno, no pasa nada, la vida sigue. En Italia estamos acostumbrados», explica a LA RAZÓN mientras un joven cliente asiente sonriendo. Adriano es una de las miles de pequeñas y medianas empresas que sustentan la economía transalpina. Una economía que, tradicionalmente, al igual que el resto de la sociedad, suele caminar de forma separada de la política. Aquí, desde siempre, tanto en la calle como en los medios de comunicación, se oye una y otra vez una frase que resume a la perfección la situación: el país «legal» frente al país «real».

Por eso, pese a la enésima caída la pasada semana de un Gobierno, en la calle se respira normalidad. Al fin y al cabo, pase lo que pase, la sociedad y la economía nacionales no suelen contagiarse en exceso por lo que ocurra en los palacios del poder. La vida cotidiana, los mercados y la economía van por un lado y la política, por otro.

Si se produce esta semana el beneplácito del Parlamento, Italia afrontará un nuevo Ejecutivo, el número 64 en sus 70 años de historia republicana. Parece inexplicable que un país de gran relevancia internacional tenga, desde el final de la II Guerra Mundial, este constante vaivén de gobiernos. ¿Esto significa que los italianos todos los años votan en unas elecciones generales? En absoluto, ya que Italia se encuentra tan sólo en la legislatura número 17 desde 1946. Así pues, la estabilidad institucional se debe generalmente al jefe del Estado, el presidente de la República, concebido como un protagonista «super partes» que ordena el caos italiano y trata de velar por continuidad institucional.

Como en «El Gatopardo»

¿Por qué tantos gobiernos en Italia? «La clave está en la pluralidad de partidos y en los partidos», explica a LA RAZÓN Umberto Gentiloni, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad La Sapieza de Roma. Las diversas corrientes internas crean unas divergencias que luego afectan al resto de la política italiana. «Es cierto que la fragilidad de los ejecutivos es una constante en la historia de la República, pero Italia no puede permitirse tener cuatro gobiernos en una misma legislatura», admite el profesor.

¿Y hasta qué punto la economía se ve contagiada? «La economía actúa separadamente de la política nacional porque se trata, obviamente, de una economía de mercado», aclara a LA RAZÓN Giuseppe Di Taranto, profesor de Economía en la Universidad Luis de Roma. Pero la clave está, según él, en lo internacional: «Hoy influyen mucho más las políticas supranacionales europeas», dice. «Si queremos que todo permanezca tal cual, es necesario que todo cambie», se oye en la película «El Gatopardo», dirigida por el cineasta Luchino Visconti en 1963, que retrata el nacimiento de Italia como nación. Tal frase resume la sorprendente continuidad política en el seno de la República, que nació con la intención de representar, lo mejor posible, «la Italia real» en el palacio. ¿Gobernabilidad o pluralismo político? Será el eterno debate de Italia, el país de la excepción permanente.

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