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Contra el «imperialismo moral» de Alemania

  • Contra el «imperialismo moral» de Alemania
Bruselas.

Tiempo de lectura 2 min.

24 de septiembre de 2015. 01:45h

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Bruselas. 24/9/2015

Los cuatro países que votaron en contra del sistema de reparto de refugiados, que terminó aprobándose por mayoría cualificada, han reaccionado de forma muy distinta ante la obligación que les impone el acuerdo para la reubicación de 120.000 refugiados. Desde una postura flexible, Rumanía reconocía que aceptará demandantes de asilo, en un gesto de solidaridad. Más radical se mostró Eslovaquia, que llevará a los tribunales la declaración aprobada por los ministros, además de rechazar la reubicación de refugiados.

El presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, dijo que la cifra de refugiados que le tocaría acoger a su país es «asumible». «Creo que Rumanía debe mostrar su solidaridad», añadía. Podrá recibir 1.785 inmigrantes, siempre hablando de un sistema de reparto voluntario.

El país que elevará el caso a la Justicia será Eslovaquia, y es el más contestatario contra las propuestas europeas. Su primer ministro, Robert Fico, no se quedará cruzado de brazos. Además de no aplicar la cuota que se aprobó por mayoría en Bruselas, presentará una queja ante el Tribunal de Luxemburgo. La República Checa no irá tan lejos. A pesar de mostrarse en desacuerdo también con el sistema de cuotas, considera que no se trata de un asunto sobre el que «tensar la cuerda», porque efectivamente en algún momento se puede romper.

Hungría, por su parte, ya no será beneficiaria del programa, por voluntad propia, lo que supone que los 54.000 refugiados que la Comisión Europea había previsto que salieran del país para ser reubicados ya no lo harán. Fuentes europeas reconocían que la Comisión Europea no había demandado a Hungría si ésta quería ser beneficiaria del programa. Ésta falta de protocolo ha sido uno de los detonantes para que Hungría decidiera salir. «Hungría dice que la Comisión no le preguntó si quería ser beneficiario del programa, aunque es cierto que de las reuniones y las quejas húngaras se podía deducir que pedían ayuda para aliviar la presión, que en ocasiones consideraban mayor que la que soportan Italia y Grecia», reconocían las mismas fuentes.

Horas antes, Orbán protagonizó una polémica rueda de prensa junto con el líder de la CSU en Baviera, Horst Seehofer, crítico con la política de Merkel. El primer ministro húngaró acusó a Alemania de querer imponer «su imperialismo moral». Juntos criticaron la decisión de la canciller de abrir las fronteras a los refugiados. En general los cuatro países del Este se oponen a lo que consideran una injerencia del bloque occidental, y en concreto de Berlín, en la política migratoria.

Para Eslovaquia y la República Checa las cuotas suponen un cambio en la construcción del proyecto europeo.

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