Correa defiende a Chávez y a Kirchner en su toma de posesión

El presidente ecuatoriano asume su tercer mandato con una economía boyante y un alto índice de popularidad

Fotografía facilitada por la Casa de S.M. El Rey que muestra al presidente de Ecuador, Rafael Correa, junto a la presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, durante el acto de su toma de posesión como presidente
Fotografía facilitada por la Casa de S.M. El Rey que muestra al presidente de Ecuador, Rafael Correa, junto a la presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, durante el acto de su toma de posesión como presidente

El presidente ecuatoriano asume su tercer mandato con una economía boyante y un alto índice de popularidad

Rafael Correa inició ayer su tercer mandato con una economía que goza de buena salud y el más alto índice de aprobación entre los mandatarios de América Latina. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, podría parecer a primera vista el mejor situado para asumir el liderazgo del proyecto "bolivariano"del fallecido Hugo Chávez.

Reelecto con más del 57% de los votos, con un actual índice de popularidad del 90% –según la consultora Mitofsky– y una economía que, se estima, crecerá en más de cuatro puntos porcentuales, la suya es una situación que ya quisiera para sí el actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, su homólogo boliviano, Evo Morales, y los demás líderes de la denominada Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Pero esto podría no ser suficiente para hacer de Correa el heredero designado de Chávez y su proyecto de "socialismo del siglo XXI". Y, según analistas, tampoco es algo que parezca interesar al actual presidente ecuatoriano.

"Para tener un liderazgo internacional se requieren esas dos cuestiones básicas de las que ya hablaba Maquiavelo hace varios siglos, que son virtud y fortuna", le explicó a LA RAZÓN Santiago Basabe, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

"La virtud la tiene el presidente Correa. Pero la fortuna, en términos de recursos económicos, no es una de las fortalezas del Ecuador", dijo.

"Correa es muy consciente de las capacidades materiales que tiene Ecuador. Y no tiene los recursos para desarrollar instrumentos distributivos para los actores de la región como lo hacía Chávez, regalando petróleo o comprando deuda externa", explicó el catedrático. Las prioridades del presidente ecuatoriano están además claramente enfocadas hacia el desarrollo y consolidación de su programa interno, y no hacia un proyecto de carácter regional.

Más que un ejemplo de "socialismo de siglo XXI", el proyecto político y económico impulsado por Correa ya tiene de por sí mayores similitudes con el modelo impulsado por Brasil.

Ley Mordaza y matrimonios gays

Pero el gobierno de Correa también presenta claroscuros. Con una oposición dividida y debilitada, entre los proyectos está la Ley de Comunicación, que no ha podido ser aprobada hasta ahora por las fuertes críticas de la oposición, que la considera una "mordaza"para los medios.

Por otro lado, el mandatario expresó su oposición al matrimonio homosexual, pero ante el rechazo de activistas por los derechos de las minorías sexuales, propuso un referendo para que los ciudadanos se pronuncien sobre la adopción de las bodas gay.

Correa, figura de la izquierda latinoamericana y quien reivindica a menudo sus convicciones católicas, mostró su desacuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo.

"Yo tengo en el gabinete a personas de los grupos GLTBI (gays, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales). Se ha rescatado mucho el respeto a estos grupos, pero no creo en el matrimonio gay", dijo en una entrevista

Correa prometió además, no volver a modificar la Constitución para optar a un cuarto mandato aunque como el mismo recordaba cuando estaba en la oposición: "Las palabras se las lleva el viento".

El Príncipe Felipe

Entre los invitados a la toma de posesión se encuentró el príncipe Felipe, que el jueves se reunió con Correa en el Palacio presidencial.

Ambos analizaron las relaciones bilaterales y la presencia de las empresas españolas en el país, que "están en buena situación", según dijo una fuente diplomática española.

La de Correa es la toma de posesión número 64 a la que asiste el heredero de la corona española desde 1996, cuando comenzó a viajar a las investiduras de mandatarios en Iberoamérica.

Es también la sexta vez que asiste a la juramentación de un presidente ecuatoriano, pues ha estado en la de Abdalá Bucaram, en agosto de 1996; Jamil Mahuad (agosto de 1998); Lucio Gutiérrez (enero de 2003) y en las del mismo Rafael Correa en enero de 2007 y agosto de 2009.