Daniel Fried: «Irán demuestra que las sanciones dan resultados»

El Coordinador de la Política de Sanciones de EE UU afirma que «es prematuro hablar de plazos, pero la relajación del castigo será paulatina»

La rotación de inquilinos en la Casa Blanca nunca le ha afectado. Daniel Fried, de 62 años, trabajó con Bill Clinton, George W. Bush y ahora en la Administración Obama. Conoce los entresijos de la política estadounidense como pocos en Washington. Su carrera diplomática está fuertemente ligada a Europa del Este. Hasta el año 2009 fue el diplomático de más alto rango en Europa, desempeñando el cargo de secretario adjunto para Asuntos Europeos y Euroasia. En su visita a Madrid para reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, atiende a LA RAZÓN para hablar de los retos de la política exterior estadounidense; desde Irán hasta Venezuela, pasando por Ucrania, Siria y Cuba. Esta vez como coordinador de la Política de Sanciones del Gobierno estadounidense.

–Tras el acuerdo marco con Irán, ¿confía en que se firme un acuerdo definitivo y Teherán cumpla con sus compromisos?

–Aún nos encontramos en el punto de partida del proceso. Es verdad que se ha dado un paso muy importante, pero las negociaciones continúan. Seguramente y con razón, es una de las prioridades del Gobierno de Hasan Rohani, pero nosotros, al igual que ellos, demandamos compromiso y transparencia. Por lo que todavía es prematuro hablar de plazos y de sectores de las sanciones.

–¿Quién gana o pierde con el acuerdo nuclear? ¿Cree que Obama conseguirá el apoyo de los republicanos?

– La República Islámica de Irán es el ejemplo perfecto de que la política de sanciones funciona. Si volvemos un poco atrás y recordamos la campaña electoral, Rohani prometió que sacaría al país de la profunda crisis en la que se encuentra. El éxito se debe a que las sanciones impuestas a Irán no fueron sólo por parte de EE UU, sino que existió una implicación sin precedentes de gran parte de la comunidad internacional, donde organismos como Naciones Unidas hablaron con una sola voz y denunciaron el programa nuclear, que suponía una seria amenaza. Lo que supone el paulatino levantamiento de las sanciones a Irán es una nueva etapa para un país que lo necesita.

–Aparentemente, se cierra un ciclo de sanciones en Irán, pero se abre uno nuevo en Venezuela. ¿Cuáles son los objetivos en el país latinoamericano?

–Nuestra política de sanciones no tienen como objetivo castigar a la totalidad de la sociedad. En Venezuela, nuestro Gobierno parte del simple hecho de que vivimos en un mundo donde, sin importar la religión, la raza o la condición social, los derechos humanos deben ser respetados. Por esa razón es que se aplican a personas individuales, a individuos que están implicadas directamente en la violación de estas libertades. Sabemos que el país atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia y es nuestra manera de demostrar nuestra solidaridad con los venezolanos que pasan por graves presiones políticas y económicas.

–El conflicto en Ucrania enfrentó a Rusia con Occidente, ¿cuál es la estrategia para presionar al Kremlin?

–En Rusia, el Gobierno de Estados Unidos trabaja en estrecha colaboración con la Unión Europea, utilizamos las sanciones como elemento de apoyo a Ucrania. La estabilidad en el este del país está en juego y nuestro deber es ayudarlos a encontrar su propio camino. El acercamiento europeo de Ucrania es clave en nuestra decisión de sancionar a personas concretas del Gobierno ruso. Moscú tiene que saber que debe de respetar la integridad territorial de Ucrania y las fronteras marcadas por la comunidad internacional, y que si no lo hace, esto tiene sus consecuencias. Con la firma de los tratados de Minsk vemos que el Gobierno de Poroshenko está haciendo su trabajo. Ahora sólo resta esperar que Rusia también lo haga.

–Putin asegura que puede sobreponerse a las sanciones y todavía cuenta con un apoyo masivo de la opinión pública...

–Las sanciones tienen sus limitaciones, y son estudiadas en cada país en el que se aplican, no funcionan de igual manera en todos los países. Funcionan, pero llevan tiempo, tienen diferentes objetivos y propósitos. No podemos decir que en Rusia no funcionan cuando acabamos de empezar.

–Y en Cuba, ¿cree que la política de embargo ha sido efectiva?

–Con Cuba nos equivocamos. El embargo que se impuso sobre el régimen de la isla no dio los objetivos que se esperaban. Cada caso es diferente, como en el caso de Siria, ahí tampoco han funcionado, por lo habrá que buscar nuevas vías alternativas. Debemos ver las sanciones como un elemento más de geopolítica y no como el centro de toda la política exterior de un país.