Día Mundial del Refugiado: ¿Con qué sueñan los niños sirios?

Entreculturas, junto al Servicio Jesuita a Refugiados, han lanzado la campaña '4 Palabras Para Abrir el Mundo', con motivo del Día Internacional de las Personas Refugiadas.

Los alumnos de 4ºA del Colegio Divino Corazón, en Madrid, se sintieron ayer muy especiales. Un grupo de refugiados sirios de Líbano les enviaron dibujos sobre sus sueños, sobre su vida perfecta. Los niños sirios tienen entre 5 y 6 años y estudian en un colegio libanés de Entreculturas y del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR).

“La mayoría sólo ha conocido la guerra, nacieron en un país en guerra y después huyeron a Líbano o directamente han nacido fuera de Siria”, explica a LA RAZÓN Hanna Khoury, profesor del colegio de Matemáticas y Ciencias y refugiado sirio. Khoury huyó de su Alepo natal el 3 de octubre de 2016, con 25 años, por miedo al servicio militar obligatorio, que le retendría (en plena guerra) una década de su vida. Así que “dejé todo atrás y salí hacia Líbano”. Allí es profesor, porque cree que la educación es la clave, la base para mejorar sus vidas, de hecho, lo hace. Además, él comprende perfectamente a sus alumnos, pues “yo también he sufrido la guerra, Alepo era la ciudad más insegura del mundo desde la II G M y lo que hemos vivido... Sólo puedo describir la guerra como sucia y desastrosa”.

Khoury reconoce que “los recuerdos que tienen estos niños son muy malos, están marcados profundamente en sus personalidades... que se pueden ir cambiando con las clases, hablando con ellos, con pequeños detalles... Preguntándoles ¿qué tal están? ¿qué les preocupa?” Y es que en su opinión, lo más importante para los refugiados “es sentirse amados, una mano que se preocupe por ellos, que les apoyen, que les recuerden que también son seres humanos". En suma, “estar en un espacio cariñoso, estar en paz”.

Un día les puso música a sus alumnos, bajo las luces y les pidió que se tranquilizaran. Después les dijo que dibujaran sus sueños, su día perfecto. El resultado es sorprendente, la mayoría dibujó la escuela, a sus profesores, a sus mejores amigos de clase, a sus padres y hermanos juntos y felices. Y es que el colegio es su sitio feliz, donde vuelven a ser niños, juegan, aprenden...

Fadi Daou, director de proyectos del SJR en Bourj Hammoud, indica que “el cambio del primer día a final de curso es sorprendente. Se les nota en la cara, son otros de cómo llegan a cómo terminan el curso”. “Nosotros les ciudamos mucho”, asevera Daou, libanés, que recuerda que su país, de tan sólo 4,3 millones de habitantes, ha acogido a un millón y medio de sirios. “Un millón están registrados, pero 500.000 no”, manifiesta. Para Daou la educación es un derecho que nunca “debería interrumpirse, ni durante las crisis humanitarias, ni en situaciones de refugio ni desplazamiento forzoso ya que la educación promueve la dignidad humana”. Y es que Daou sentencia que sin duda, “la educación salva vidas”. El libanés describe los cubículos en los que viven hacinados, apenas diez metros cuadrados, seis personas, una cocina y un baño, “por eso cuando vienen al colegio tienen espacio, y les encantan, aquí pueden jugar, correr, y es una pasada”, dice Daou.

Ayer, tanto Daou como Khoury fueron testigos de la ilusión con la que los niños de 4ºA del colegio Divino Corazón -que tiene unos 620 alumnos desde los 3 a los 16 años- recibieron y entregaron sus dibujos. “Yo he dibujado aviones que lanzaba corazones y paz en vez de bombas”, explica emocionada a este diario Yasmin, una de las más pequeñas de la clase. Aitana de 10 años, dibujó un mundo con alas, en paz. Yo antes de preparar este dibujo no sabía dónde estaba Siria”, confiesa. Mientras que Giselle, de 10 años, dibujó un mundo con brazos y piernas con niños jugando sin hacer daño a nadie”. Algo parecido al dibujo de Andri, de 10 años, que pintó un “mundo sin guerras ni peleas”. A todos les daba pena que los niños sirios hayan tenido que huir de sus casas y ahora vivan en otro sitio. Al pedirles que describan sus dibujos, “han usado muchos colores y la mayoría han dibujado el cole o a los profesores y sus mejores amigos”. Todos querían ayer contar qué pintaron y cómo se sienten frente al drama de los refugiados.

En declaraciones a LA RAZÓN, el profesor sirio Khoury habló sobre la solidaridad española. “Respeto muchísimo a cualquier persona que abre una puerta para un refugiado. Pido por favor al Gobierno español, al que también doy las gracias por recibir a refugiados, y al pueblo español que abran sus puertas y abracen a los refugiados. Por que con tan sólo un detalle se puede cambiar la vida de los refugiados”.

Las cifras de 2017 refugiados en el mundo, distribuidas ayer por Acnur, volvieron a ser críticas. Por quinto año consecutivo, siguieron aumentando. 68,5 millones de personas han huido de sus hogares. Y la cifra que quisieron ayer destacar en Entreculturas es que el 52% son menores. “Es decir, 36 millones de niños y niñas menores de 18 años y no nos olvidemos que ahora se pasa una media de 17 años en situación de refugio o desplazamiento”, señaló Valeria Méndez de Vigo, Responsable de Estudios e Incidencia Entreculturas, que ayer presentó la Campaña “4 palabras para abrir el mundo”. Estas palabras no son otras que: acoger, proteger, promover e integrar, que esperan que Naciones Unidas incluya en la firma de los Pactos Globales sobre Migración y Refugio el próximo septiembre. Méndez de Vigo recordó que frente al 91% de los niños del mundo, sólo un 60% de menores refugiados acude a la escuela primaria.